El Gobierno argentino ha dado un nuevo impulso al tratamiento de la reforma laboral, buscando avanzar rápidamente en su aprobación en la Cámara de Diputados. Esta iniciativa se presenta en un contexto complicado, marcado por un paro general convocado por la CGT, lo que añade presión al oficialismo. Para poder continuar con el proceso legislativo, el proyecto deberá ser revisado nuevamente por la Cámara alta debido a una modificación en su redacción.
La sesión está programada para comenzar el jueves a las 14 horas, y el principal objetivo del oficialismo será reunir el quorum necesario para avanzar en la votación. A pesar de la incertidumbre generada por la inactividad del transporte, el oficialismo cuenta con el apoyo esperado de bloques como el PRO, la UCR y aliados provinciales de Tucumán, San Juan y Neuquén. Sin embargo, persiste la duda en torno a Innovación Federal, que, aunque apoyaron la convocatoria, no respaldaron el dictamen en su totalidad.
Desde Unión por la Patria han expresado su escepticismo respecto a la posibilidad de generar un nuevo rechazo si la sesión se lleva a cabo. Por su parte, en Provincias Unidas manifestaron que el reciente cambio en el artículo sobre licencias por enfermedad podría abrir la puerta a futuras reformas. Adicionalmente, otros bloques han presentado sus propios dictámenes, lo que complica aún más el panorama, mientras que el interbloque Unidos y el peronismo se oponen a la reforma, aunque no alcanzarían la mayoría necesaria para detenerla.



