El escenario electoral de 2027 comienza a tomar forma con los anticipos de elecciones locales en provincias como Río Negro y Neuquén, que se llevarán a cabo en abril. Este contexto se complica para otros distritos, como Catamarca, donde la Constitución provincial permite realizar elecciones junto con las nacionales o en cualquier domingo de marzo. De esta manera, si se repite la tendencia de adelantar comicios por parte de los gobernadores, el calendario electoral podría activarse en menos de un año.

En este marco, los gobernadores, especialmente los aliados al oficialismo, cobran protagonismo. El Gobierno Nacional proyecta presentar en el Congreso una reforma política centrada en dos puntos clave: la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) y la eliminación de las PASO. Las provincias no solo aportan votos en el ámbito legislativo, sino que también juegan un rol fundamental en las negociaciones a partir del calendario electoral, con el objetivo de evitar desdoblamientos masivos y mantener la cohesión en los territorios aliados.

A pesar de las propuestas del Ministerio del Interior, encabezado por Diego Santilli, la eliminación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias encuentra resistencia en diversos espacios políticos, incluyendo el peronismo, la UCR y el PRO. Las voces críticas se multiplican en partidos que dependen de este mecanismo para definir liderazgos, ya que las PASO son vistas como un instrumento crucial en momentos de falta de consenso. Además, aquellos que buscan competir en frentes argumentan que las primarias resuelven no solo las candidaturas, sino también los desafíos de implementar internas cerradas. El escepticismo respecto a las intenciones del Gobierno es evidente, ya que muchos consideran que la propuesta no busca solo una reducción de costos, sino que responde a una estrategia electoral favorable para Javier Milei y su partido, La Libertad Avanza.