El actual Gobierno chileno, encabezado por José Antonio Kast, ha decidido este martes retirar su respaldo a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para la Secretaría General de las Naciones Unidas. Este giro en la postura del Ejecutivo se produce en un contexto donde la candidatura de Bachelet había sido anunciada por el anterior presidente, Gabriel Boric, quien contaba con el apoyo de diversos países de la región, incluidos México y Brasil. La decisión de Kast refleja no solo un cambio de rumbo político, sino también las tensiones existentes en el escenario internacional y las relaciones diplomáticas de Chile.
En un comunicado oficial, el Gobierno de Kast argumentó que la complejidad del panorama electoral, caracterizado por la multiplicidad de candidaturas provenientes de América Latina y las discrepancias con actores clave en este proceso, hacen que la postulación de Bachelet sea inviable. Así, se establece un cambio significativo en la política exterior chilena, que ahora parece alinearse más con posiciones conservadoras y menos con el legado progresista que representaba la administración anterior. Esta decisión también pone de manifiesto la falta de consenso interno y la inestabilidad que ha marcado el inicio del mandato de Kast.
Kast, tras reunirse con Bachelet en el Palacio de La Moneda la semana pasada, no había revelado su postura sobre la candidatura, lo que aumentó las expectativas respecto a la posibilidad de que Chile continuara apoyando a la figura de Bachelet en el ámbito internacional. Sin embargo, la reciente declaración del Gobierno ha dejado claro que, a partir de ahora, el Ministerio de Relaciones Exteriores y las embajadas chilenas no participarán en la promoción de su candidatura. Este cambio es significativo, dado que Bachelet ha sido una figura clave en la política chilena y en el ámbito de los derechos humanos a nivel global.
A pesar de esta decisión, el Gobierno chileno manifestó que, en caso de que Bachelet optara por seguir adelante con su postulación, Chile se abstendría de apoyar a cualquier otro candidato durante este proceso electoral. Esta declaración podría interpretarse como un intento de mantener una relación diplomática respetuosa con Bachelet, a pesar de la retirada del apoyo oficial. No obstante, la falta de un respaldo activo podría debilitar sus posibilidades en un entorno electoral ya complicado.
La candidatura de Bachelet cuenta con una trayectoria política notable, habiendo sido presidenta de Chile en dos períodos no consecutivos y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su postulación busca reemplazar al actual secretario general, António Guterres, quien concluirá su mandato a fines de 2026. Bachelet no solo aspira a ser la primera mujer en ocupar este cargo en la historia de la ONU, sino que también sería la segunda persona de origen latinoamericano en alcanzar esta posición, tras Javier Pérez de Cuéllar.
En la presentación de su candidatura, Bachelet recibió el apoyo de figuras destacadas, como el exministro de Relaciones Exteriores Alberto van Klaveren y su homólogo brasileño, Paulo Pacheco. Gabriel Boric, quien la respaldó, enfatizó la importancia de su trayectoria en la defensa de la democracia y los derechos humanos. Este respaldo internacional es crucial, especialmente en un momento donde la política exterior chilena parece estar cambiando de rumbo bajo la administración de Kast.
El futuro de la candidatura de Bachelet en la ONU se encuentra ahora en un limbo, donde su capacidad para avanzar dependerá de la decisión personal de continuar en la contienda y del contexto internacional que se desarrolle en los próximos meses. La retirada del apoyo chileno marca un nuevo capítulo en la política internacional de Chile y plantea interrogantes sobre la dirección que tomará el país bajo el liderazgo de Kast y su equipo.
En resumen, la decisión del Gobierno de Kast de apartarse de la candidatura de Bachelet podría tener repercusiones no solo en la política interna chilena, sino también en la forma en que Chile se relaciona con el resto del mundo. Este episodio es un claro reflejo de las tensiones políticas que persisten en el país y de cómo las elecciones internacionales pueden ser influenciadas por el cambio de liderazgo en naciones clave de la región.



