En un contexto político marcado por la inminencia de las elecciones de 2027, el Gobierno nacional ha comenzado a reorganizar su estrategia de alianzas con las provincias. A pesar de no contar con gobernadores propios, la Casa Rosada ha logrado construir un mapa de apoyos a nivel nacional que le permita no solo avanzar en sus reformas, sino también consolidar su posición legislativa. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ha delineado un enfoque que prioriza acuerdos con aquellas provincias que estén alineadas con la agenda del Ejecutivo, señalando que la intención es pactar solo con aquellos que realmente aporten al fortalecimiento del Gobierno.

La postura de Milei ha generado una discusión interna sobre cómo abordar estas relaciones. Mientras algunos sectores del oficialismo apoyan la idea de un enfoque selectivo en cuanto a los acuerdos provinciales, otros, como el ministro de Economía, Luis Caputo, abogan por establecer alianzas más amplias que faciliten no solo la gobernanza, sino también el respaldo electoral en las próximas elecciones. Caputo y su equipo están trabajando en la idea de demostrar que las políticas económicas del Gobierno son sostenibles, buscando así un respaldo que se extienda más allá de lo legislativo, abarcando también el ámbito electoral a nivel nacional y provincial.

Desde este sector, la preocupación radica en la necesidad de asegurar un "blindaje político" que permita avanzar sin contratiempos legislativos. Argumentan que es fundamental contar con el apoyo de los gobernadores para evitar complicaciones en el Congreso, especialmente en un contexto donde la incertidumbre sobre los resultados electorales puede influir en la disposición de los representantes provinciales a votar a favor de iniciativas del Gobierno. En este sentido, una voz del oficialismo advirtió que la falta de certezas podría generar resistencia en la Cámara, complicando aún más la ya desafiante tarea de gobernar.

Sin embargo, hay quienes consideran prematuro comenzar a discutir estrategias electorales a más de un año de los comicios. Esta visión sugiere que, aunque las elecciones son inminentes, la atención debería centrarse en los desafíos actuales y no en posibles escenarios futuros. Un informante cercano a estas conversaciones comentó que los gobernadores no están en la misma sintonía respecto a la urgencia de hablar sobre elecciones, enfatizando que aún falta tiempo para definir cronogramas y estrategias definitivas.

Otro tema crucial en la agenda del Gobierno es la reforma electoral, que incluye la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y cambios en el financiamiento de los partidos. Esta reforma ha sido presentada en el Congreso, pero para su aprobación definitiva, el Ejecutivo necesitará el apoyo de los gobernadores, quienes juegan un rol clave en este proceso. Un funcionario del Gobierno confía en que los votos necesarios estarán disponibles, lo que refleja una estrategia calculada para asegurar la viabilidad de la reforma.

En este contexto, Diego Santilli, uno de los principales referentes en la relación con los gobernadores, ha estado llevando a cabo encuentros con figuras clave de diferentes provincias. Recientemente, Santilli se reunió con Raúl Jalil de Catamarca, un aliado significativo del oficialismo, y más tarde recibió a Gustavo Sáenz de Salta en la Casa Rosada. Estas reuniones son parte de un esfuerzo más amplio para mantener un canal de comunicación abierto y efectivo con los representantes provinciales, en un momento donde las alianzas políticas pueden definir el rumbo del Gobierno en los próximos años.