La controversia judicial que rodea a Manuel Adorni, jefe de Gabinete del Gobierno de Javier Milei, ha comenzado a generar una percepción negativa que podría afectar la imagen del oficialismo en el corto y mediano plazo. Un reciente estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSCA) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha establecido un paralelismo entre este caso y la infame foto de Olivos, que se convirtió en un símbolo de la desconfianza hacia el anterior Gobierno. La investigación revela que el conocimiento sobre la situación de Adorni es masivo, con un 97% de los encuestados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) afirmando haber oído hablar del tema.
El informe detalla que un significativo 66,5% de los consultados considera que las denuncias de enriquecimiento ilícito contra Adorni están fundamentadas en hechos "reales y graves" de corrupción. Este dato contrasta con la postura oficial de la administración Milei, que ha tildado las acusaciones de ser meras maniobras políticas destinadas a desestabilizar su gestión. Sin embargo, la percepción pública parece ser mayormente crítica, lo que sugiere que la estrategia de defensa del Gobierno podría no estar surtiendo el efecto deseado entre la ciudadanía.
La comparación entre este escándalo y la fotografía de Olivos, donde el expresidente Alberto Fernández y su pareja celebraron un cumpleaños durante el confinamiento, se centra en cómo ambos eventos han erosionado la legitimidad del Gobierno. Según el análisis, tanto el caso de Adorni como la foto de Olivos afectan dimensiones morales del liderazgo, revelando contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace. Esto se traduce en un debilitamiento de la confianza pública en el Gobierno de Milei, que había prometido ser una alternativa a la política tradicional.
La investigación también indica que el escándalo ha penetrado incluso en sectores que tradicionalmente apoyan al liberalismo y al discurso anti-casta promovido por Milei. Sorprendentemente, 8 de cada 10 encuestados considera que las acusaciones contra Adorni impactan negativamente en la promesa electoral de combatir la corrupción y las prácticas políticas tradicionales, lo que podría tener un efecto devastador en la base de apoyo del oficialismo. Esto plantea un desafío significativo para Milei, quien había construido su imagen en torno a la idea de ser una figura renovadora en la política argentina.
Al abordar el impacto del caso Adorni en la percepción del Gobierno, el estudio revela que un contundente 79,9% de los encuestados opina que el escándalo afecta "mucho" o "algo" el principal argumento moral que llevó a Milei al poder: su lucha contra la corrupción. Este cambio en la percepción pública es crítico, ya que la credibilidad del Gobierno depende en gran medida de su capacidad para mantener la imagen de ser una administración transparente y libre de corrupción.
El grado de culpabilidad atribuido a Adorni es notable; un 70,3% de los participantes en la encuesta manifestaron que creen que el jefe de Gabinete es "totalmente culpable" de los delitos que se le imputan. Las acusaciones incluyen un aumento patrimonial no declarado, viajes a destinos lujosos y pagos en negro para reformas en su residencia. Este contexto ha llevado a que el 62,5% de los encuestados sostenga que la imagen del Gobierno ha empeorado desde que se intensificó el caso en la Justicia. Por lo tanto, este escándalo no solo ha generado tensiones internas en el Gabinete, sino que también ha complicado las relaciones con las fuerzas opositoras, que ven una oportunidad para desafiar al oficialismo en el futuro cercano.



