En los últimos días, el estado de ánimo de Javier Milei ha sido objeto de preocupación dentro de su círculo cercano. Según informes provenientes de la Casa Rosada, el Presidente atraviesa un momento delicado, exacerbado por un conflicto interno que involucra a sus dos principales colaboradores: su hermana Karina y Santiago Caputo. Esta disputa, que se desarrolla en el marco de la lucha por el poder dentro del gabinete, ha llevado a Milei a tomar la decisión de no intervenir directamente, permitiendo que sean sus adversarios quienes resuelvan el conflicto. Esta estrategia, según algunos analistas, podría tener repercusiones significativas en la cohesión del equipo presidencial, ya que ambos personajes son fundamentales para el funcionamiento de su administración.

La situación se complica aún más si se considera que Milei depende emocional e intelectualmente de ambos. Karina no solo es su hermana, sino también su apoyo más cercano en el ámbito personal, mientras que Santiago representa el respaldo intelectual que el Presidente necesita en un momento donde las decisiones económicas son cruciales. Este lunes, Milei fue visto realizando gestos que intentaron apaciguar las tensiones, asistiendo a un Tedeum junto a Karina y extendiendo su mano a Santiago Caputo, además de abrazar a Patricia Bullrich, una figura clave en la política argentina. Sin embargo, estas acciones no parecen ser suficientes para calmar las aguas en un entorno tan polarizado.

Las razones que motivan la falta de intervención de Milei son diversas y complejas. Informantes cercanos al Presidente aseguran que, en privado, expresa su desconfianza hacia los primos Menem, quienes han sido percibidos como representantes de la vieja política y que, al igual que Caputo, están en una lucha por espacios de poder. Esta percepción podría llevar a Milei a considerar que la solución a su dilema interno es más complicada de lo que parece, ya que no encuentra fácilmente reemplazos que puedan ocupar los roles que actualmente desempeñan Karina y Santiago.

Adicionalmente, Milei tiende a subestimar el impacto que las luchas internas pueden tener sobre su gestión. Su enfoque parece centrarse en la idea de que los resultados económicos serán la clave para garantizar la continuidad de su gobierno. En este sentido, el Presidente confía en que la economía, con una caída rápida de la inflación, resolverá los problemas de gobernabilidad que enfrenta. Sin embargo, esta visión optimista ha sido cuestionada por analistas que consideran que un buen desempeño económico no puede desentenderse de la estabilidad política y la cohesión interna.

De acuerdo a las proyecciones oficiales, se espera que el índice de inflación de mayo se sitúe por debajo del 2%, un dato alentador que podría marcar un cambio en la tendencia. Este pronóstico se basa en la deflación observada en los precios de alimentos durante las primeras semanas del mes, lo que podría generar un ambiente propicio para la recuperación económica. Sin embargo, muchos expertos advierten que depender únicamente de la economía para mantener la estabilidad puede ser una jugada arriesgada, especialmente para un gobierno que enfrenta tensiones internas significativas.

Es importante recordar que Milei, a pesar de su formación en economía, parece ignorar el papel crucial que juegan las instituciones en el desarrollo económico de un país. Este aspecto fue recientemente subrayado por el Premio Nobel de Economía 2024, otorgado a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson, quienes han demostrado que la prosperidad de una nación está fuertemente ligada a la calidad de sus instituciones. En este contexto, la situación actual de Milei podría convertirse en un punto de inflexión que determine no solo su administración, sino también el futuro económico de Argentina, un país que ha lidiado históricamente con desafíos estructurales profundos.