El Departamento de Estado de Estados Unidos ha declarado este miércoles la implementación de restricciones de visado para 18 funcionarios iraníes, a quienes se les acusa de ser "cómplices" en graves violaciones a los Derechos Humanos durante las recientes protestas en Irán. Estas acciones se enmarcan en el contexto de manifestaciones contra el gobierno, donde se han vulnerado derechos fundamentales como la libertad de expresión y el derecho a la reunión pacífica.

Thomas Pigott, portavoz adjunto del Departamento de Estado, subrayó en un comunicado que la administración estadounidense continuará utilizando todas las herramientas disponibles para asegurar la rendición de cuentas por los abusos perpetrados por el régimen iraní y otros actores involucrados. Hasta la fecha, un total de 58 individuos han sido sancionados bajo esta política, reflejando el compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos.

Pigott también enfatizó el "apoyo inquebrantable" de Washington hacia el pueblo iraní y su lucha por la paz y la dignidad. En sus declaraciones, destacó que el gobierno de EE.UU. seguirá defendiendo el derecho de los iraníes a expresarse libremente, mientras recordó que el régimen ha desatado una ola de violencia y represión contra manifestantes pacíficos. Además, mencionó el cierre de Internet en Irán, que ha limitado severamente la capacidad de los ciudadanos para documentar los abusos y mantenerse conectados con el resto del mundo.