La administración estadounidense se encuentra en la fase de implementación de un avanzado sistema de vigilancia que costará hasta 1.000 millones de dólares, con el objetivo de optimizar el control y procesamiento de datos en su política migratoria.
Este acuerdo, firmado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y Palantir Technologies, potenciará las operaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), entidades clave en la aplicación de las normativas migratorias del país.
Desde que Donald Trump asumió la presidencia el 20 de enero de 2025, su gobierno ha llevado a cabo más de 500 mil deportaciones, en el marco de una política que refuerza la vigilancia en las fronteras y el seguimiento de migrantes irregulares. Además, el nuevo sistema permitirá el acceso a datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos, lo que ampliará la capacidad de cruce de información entre registros estatales y federal, generando preocupación entre grupos defensores de la privacidad sobre la creciente vigilancia estatal.



