Desde este martes, Estados Unidos ha comenzado a aplicar un nuevo arancel del 15% a las importaciones, en una medida impulsada por la administración del presidente Donald Trump. Esta decisión se produce en respuesta a un reciente fallo de la Corte Suprema que cuestionó su política comercial, pero Trump ha decidido no retroceder y ha optado por aumentar la tasa previamente anunciada del 10%.
La Casa Blanca ha declarado que este nuevo gravamen tiene como objetivo principal reducir el significativo déficit de la balanza de pagos del país. Inicialmente, la vigencia de este arancel será de 150 días, aunque existe la posibilidad de que el Congreso lo extienda. Es importante destacar que la mayoría de los productos provenientes de Canadá y México, en el marco del tratado de libre comercio entre las naciones, quedarán exentos de esta medida, aunque algunos artículos específicos, como automóviles y acero, sí estarán sujetos a este nuevo gravamen.
El fallo de la Corte Suprema, que se pronunció con una votación de 6 a 3, limitó la capacidad del presidente para imponer o modificar aranceles bajo la justificación de emergencias nacionales, lo que ha generado tensiones en la administración. Trump ha manifestado su descontento con la sentencia, sugiriendo que algunos jueces podrían estar influenciados por intereses externos. Durante una reciente conferencia de prensa, el presidente afirmó que buscará alternativas legales para fortalecer su estrategia arancelaria, a la vez que se trabaja en la renegociación de tratados comerciales con diferentes países, incluido el T-MEC con Canadá y México.



