El gobierno de Estados Unidos ha expresado su respaldo a la reciente decisión del presidente argentino Javier Milei de catalogar a la Guardia Revolucionaria de Irán como una organización terrorista. Esta declaración, que se formalizó esta semana, representa un paso significativo en la alineación ideológica entre Argentina y Estados Unidos, especialmente en el contexto de la lucha global contra el terrorismo. La Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado estadounidense celebró el anuncio y subrayó la importancia de la acción de Milei en la lucha contra el terrorismo internacional.
La medida adoptada por el gobierno argentino implica la inclusión de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). Esta acción no solo conlleva la designación formal de la CGRI como organización terrorista, sino que también activa el congelamiento inmediato de activos, fondos y bienes en el país. Además, se prohibirán las operaciones dentro del sistema financiero argentino que involucren a esta entidad, lo que representa un cambio drástico en la política exterior de Argentina hacia Irán.
Paralelamente, el gobierno argentino también ha tomado medidas diplomáticas al expulsar al embajador iraní en el país, Mohsen Soltani Tehrani, quien deberá abandonar Argentina en un plazo de 48 horas. Este gesto no solo refleja una postura firme de Milei frente a Irán, sino que también se enmarca en un contexto más amplio de tensiones geopolíticas en la región. De esta manera, Argentina se posiciona claramente del lado de Estados Unidos e Israel, sus principales aliados internacionales en la actualidad.
El gobierno argentino ha justificado su decisión haciendo referencia a los antecedentes históricos de ataques terroristas que han sufrido en el pasado. En particular, se recordó que Argentina fue blanco de dos de los atentados más devastadores en la década de 1990, los cuales fueron perpetrados por el brazo operativo de la CGRI en la región, es decir, Hezbollah. El comunicado emitido por la Oficina del Presidente subrayó que estos ataques, que tuvieron lugar en la Embajada de Israel y en la AMIA, fueron planificados, financiados y ejecutados con la participación directa de altos funcionarios del régimen iraní.
Las investigaciones judiciales y de inteligencia han revelado que tanto el ataque a la Embajada de Israel como el de AMIA contaron con la implicancia de operativos de la Guardia Revolucionaria. En consecuencia, la Justicia argentina ha emitido alertas rojas de Interpol contra varios ciudadanos iraníes, entre ellos Ahmad Vahidi, quien recientemente fue nombrado al frente de la CGRI. Este contexto refuerza la argumentación del gobierno argentino para su decisión reciente, mostrando una continuidad en la lucha contra el terrorismo que trasciende administraciones.
La reciente declaración de Argentina coincide con un aumento de las tensiones en el Medio Oriente, lo que refuerza la conexión entre la política interna de Milei y sus relaciones exteriores. Esta decisión no solo sirve para consolidar la sintonía con Estados Unidos y Tel Aviv, sino que también establece un posicionamiento geopolítico más claro para Argentina en el escenario internacional. En resumen, la acción de Milei representa un cambio significativo en la política exterior argentina, que busca alinearse con los intereses estratégicos de sus aliados más cercanos en un momento de alta volatilidad global.



