Los sindicatos de educación de la provincia de Buenos Aires han decidido llevar a cabo un paro de 24 horas, lo que resultará en la suspensión de clases en todas las escuelas bonaerenses este martes. Esta decisión fue tomada por cuatro de las cinco agrupaciones que conforman el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), lo que indica un creciente descontento entre los educadores respecto a las condiciones laborales y salariales que enfrentan.
La falta de mejoras salariales y el aumento de la violencia en las escuelas son los dos pilares centrales de este reclamo. Según los docentes, el incremento en los casos de agresiones hacia el personal educativo ha generado un clima de inseguridad que afecta tanto a los docentes como a los estudiantes. Este panorama se agrava en un contexto donde los salarios no han sido ajustados acorde a la inflación, lo que ha llevado a los educadores a sentir que su poder adquisitivo se ha visto mermado drásticamente.
El paro fue convocado por las principales agrupaciones educativas, incluyendo a la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) y la Unión de Docentes de la Provincia de Buenos Aires (UDOCBA). Sin embargo, cabe mencionar que una de las organizaciones que integra el FUDB optó por no unirse a esta medida de fuerza, lo que podría indicar diferencias internas dentro del movimiento docente.
A través de un comunicado conjunto, los sindicatos explicaron que esta decisión se debe a la falta de respuestas por parte del gobierno provincial ante las demandas del sector. En su declaración, los gremios señalaron que la situación es insostenible debido al “enorme ahogo financiero” que el Gobierno nacional ejerce sobre la provincia, y un “ajuste brutal” en el ámbito de la educación pública, lo que ha llevado a una severa crisis que afecta a docentes y estudiantes.
Uno de los reclamos más urgentes es la inmediata reapertura de las paritarias, que permitiría discutir un aumento que compense la pérdida de poder adquisitivo de los educadores. Además, los sindicatos han exigido al Gobierno nacional la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), un recurso fundamental para la financiación de la educación en la provincia. En su comunicado, destacaron que la reducción de los ingresos afecta directamente las condiciones de vida de quienes trabajan en el sistema educativo, lo que a su vez impacta en la calidad de la enseñanza.
El otro aspecto crítico que abordan los docentes es el aumento de la violencia en las instituciones educativas. En este sentido, han demandado la implementación efectiva de un Acuerdo Paritario de Prevención, Erradicación, Resguardo y Reparación. Los sindicatos también han solicitado un protocolo complementario que garantice la seguridad en los entornos escolares y la realización de jornadas institucionales para abordar estas problemáticas de manera integral. Estas medidas buscan asegurar no solo la integridad física de los docentes, sino también la de los alumnos y el resto de la comunidad educativa, ante un fenómeno que ha sido calificado como un problema social que necesita atención inmediata.
Liliana Olivera, presidenta de la FEB, enfatizó que la creciente ola de violencia en las escuelas es un fenómeno alarmante que exige respuestas efectivas y rápidas. La implementación de medidas concretas se vuelve esencial para salvaguardar un ambiente de aprendizaje seguro y propicio para todos. La situación actual plantea un desafío significativo tanto para la administración provincial como para el bienestar de la comunidad educativa en su conjunto, y la falta de acción podría tener consecuencias duraderas en la calidad de la educación en la provincia de Buenos Aires.



