El fiscal general de Hungría, Gábor Bálint Nagy, anunció este miércoles su dimisión, en un movimiento que presentó como una forma de preservar la institución frente a las disputas partidarias. Su salida se produce después de que el nuevo primer ministro, Peter Magyar, la incluyera entre sus objetivos para dejar atrás la era de Viktor Orbán.

En un comunicado, Nagy sostuvo que la independencia y la autoridad del Poder Judicial, incluida la Fiscalía, son pilares de un sistema institucional democrático. “La Fiscalía no puede convertirse en un instrumento de las luchas de los actores políticos ni en escenario de intereses políticos cotidianos o juegos de poder”, afirmó.

El fiscal general señaló además que la institución fue objeto de “una serie de ataques” en su contra, los cuales, según consideró, “exceden con creces los límites del debate público y profesional aceptable”. También advirtió que la independencia del Ministerio Público no debe quedar afectada por conflictos políticos vinculados con el cargo.

“Ya no deseo formar parte de un conflicto que se ha generado a mi alrededor, basado en falsedades y con fines políticos, convirtiéndose en un medio para erosionar aún más la confianza institucional”, expresó. Nagy defendió su profesionalidad durante su trayectoria y al frente de la Fiscalía. Su renuncia como vicepresidente del Parlamento húngaro fue presentada con fecha del 25 de agosto, cuando estaba previsto que expirara su mandato.