En un emotivo acto de despedida, las cenizas de Taty Almeida, emblemática figura de las Madres de Plaza de Mayo, fueron esparcidas este sábado en la Plaza de Mayo, un lugar que representa casi medio siglo de resistencia y lucha por los derechos humanos en Argentina. Almeida, quien falleció el pasado domingo a los 95 años, se destacó por su incansable defensa de la memoria, la verdad y la justicia en el contexto de los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura militar (1976-1983).
El homenaje se llevó a cabo en un ambiente de profunda emoción, donde familiares, amigos y representantes de diversas organizaciones de derechos humanos se reunieron para rendir tributo a su legado. Alrededor de un centenar de personas se congregaron en la histórica plaza, comenzando la ceremonia con la tradicional “ronda” que las Madres han realizado desde 1977 para exigir justicia por sus hijos desaparecidos. Este acto simbólico, que consiste en dar vueltas alrededor de la Pirámide de Mayo, fue encabezado por una bandera de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, organización de la cual Almeida era presidenta y que continúa su labor de búsqueda de justicia.
Durante el acto, se portó un retrato de Almeida, donde su sonrisa y el distintivo pañuelo blanco que la caracterizaba eran el reflejo de su espíritu indomable. Posteriormente, un grupo de familiares y compañeros de lucha se acercó a las rejas que rodean la Pirámide de Mayo para esparcir sus cenizas, marcando así un momento de conexión entre su vida y la lucha continua por los derechos humanos. A las rejas se anudaron pañuelos blancos, algunos con la imagen de Almeida y otros con la consigna de 'memoria, verdad y justicia', reafirmando el compromiso de seguir adelante en su legado.
Entre los asistentes al homenaje se encontraban figuras destacadas como Juan Manuel Abal Medina, ex jefe de Gabinete, y Horacio Pietragalla Corti, ex secretario de Derechos Humanos, quienes acompañaron a la multitud en este significativo acto. "No nos han vencido", una de las frases más emblemáticas de Almeida, resonó entre los presentes, recordando su lucha constante por los derechos de los trabajadores, las víctimas de la violencia estatal y, en general, por los derechos humanos en el país.
Almeida, oriunda de una familia militar, se unió a las Madres de Plaza de Mayo en 1979, tras la desaparición de su hijo, Alejandro Almeida, un joven activista y estudiante de Medicina. Esta dolorosa experiencia la llevó a convertirse en una de las voces más representativas en la búsqueda de justicia, luchando no solo por su hijo, sino por todos los desaparecidos y sus familias. Su compromiso inquebrantable la llevó a ser una de las líderes más reconocidas en la defensa de los derechos humanos en Argentina, lo que le valió un lugar en la historia del país.
El pasado martes, Almeida fue despedida en un velorio al que asistieron cientos de personas, quienes reconocieron su invaluable aportación a la lucha por los derechos humanos. Su cuerpo fue cremado tras un oficio religioso en el cementerio de Chacarita, marcando el cierre de un ciclo, pero dejando un legado que seguirá inspirando a futuras generaciones. La figura de Taty Almeida permanecerá viva en la memoria colectiva de un país que no olvida y que continúa luchando por justicia y verdad.



