El reconocido publicista Ramiro Agulla fue despedido este viernes en el cementerio privado Jardín de Paz, en una emotiva ceremonia que reunió a diversas personalidades del ámbito empresarial, político y social argentino. Su fallecimiento, ocurrido en la madrugada del jueves debido a complicaciones derivadas de una neumonía, dejó a sus seres queridos y colegas sumidos en un profundo pesar. La ceremonia, de carácter íntimo, permitió a familiares y amigos rendir homenaje a uno de los creativos más influyentes de la publicidad argentina, cuyas ideas y campañas marcaron una época en los años 90.
La atmósfera en el Jardín de Paz fue de reflexión y tristeza. La esposa de Agulla, Delfina Vázquez Maiztegui, recibió el acompañamiento de un grupo de personas cercanas que no dudaron en expresar su cariño y respeto en estos momentos difíciles. Entre los asistentes se destacaron figuras como la ex primera dama Juliana Awada, el empresario Martín Cabrales y la ex modelo Julieta Kemble, quienes unieron sus voces en un emotivo adiós. También estuvieron presentes personalidades como el representante de futbolistas Santiago Hirsig y el consultor Roberto "Tato" Lanusse, quienes compartieron recuerdos y anécdotas que resaltaron la importancia de Agulla en sus vidas y carreras.
Ramiro Agulla nació en 1964 en la ciudad de Río Gallegos y se trasladó a Buenos Aires desde temprana edad. Su formación académica en el Colegio Champagnat y su posterior ingreso a la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad marcaron el inicio de una carrera que lo llevaría a convertirse en un referente del sector. Comenzó su trayectoria en una pequeña agencia de publicidad y, tras pasar por J. Walter Thompson, su carrera despegó cuando se asoció con Carlos Baccetti, creando la famosa agencia Agulla & Baccetti en 1994.
La asociación entre Agulla y Baccetti no solo revolucionó la publicidad argentina, sino que también dejó una huella imborrable en la industria global. La agencia, que en sus inicios se unió al Grupo Lowe & Partners Worldwide, fue reconocida internacionalmente, siendo destacada en múltiples ocasiones en el ranking Gunn Report como una de las mejores agencias del mundo. Este éxito se tradujo en una serie de campañas memorables que resonaron en la cultura popular, tales como "La llama que llama" para Telecom/Personal y "El Oso" para Quilmes, las cuales se caracterizaron por su humor y su capacidad de conectar con la identidad nacional.
Uno de los hitos más significativos en la carrera de Agulla fue el spot “Gueropa!” para Renault Clio MTV, que obtuvo un León de Oro en el Festival de Cannes en 2001, un reconocimiento que subraya la calidad y creatividad de su trabajo en un sector altamente competitivo. La habilidad de Agulla para combinar humor y mensajes impactantes se convirtió en un sello distintivo de su estilo, lo que lo llevó a ser reconocido como uno de los pioneros del marketing político en Argentina.
La influencia de Ramiro Agulla también se extendió al ámbito de la política, donde su trabajo fue fundamental en campañas de figuras como Fernando de la Rúa y Carlos Menem. Su capacidad para diseñar mensajes que resonaran en la sociedad argentina lo convirtió en un referente en el marketing político moderno. Desde el recordado “dicen que soy aburrido” de la campaña de De la Rúa hasta el spot “Vamos Menem”, su legado en este campo es innegable, y su impacto perdurará en la memoria colectiva del país.
A través de sus redes sociales, Carlos Baccetti fue uno de los primeros en rendir homenaje a su socio y amigo, compartiendo una emotiva foto de su juventud juntos. "Feliz viaje hermano", escribió, recordando la profunda conexión que compartían. A medida que la comunidad publicitaria y sus seres queridos se despiden de Ramiro Agulla, queda claro que su legado perdura en cada rincón de la publicidad y el marketing político argentino, dejando una marca que difícilmente será olvidada.



