La búsqueda de una alternativa electoral al ascenso de Javier Milei se complica cada día más para Miguel Ángel Pichetto y su agrupación, Provincias Unidas. A medida que se van definiendo las candidaturas para las elecciones presidenciales, las tensiones internas y la resistencia de algunos aliados se vuelven evidentes, especialmente en lo que respecta a la inclusión del kirchnerismo en cualquier tipo de alianza. Los miembros de Provincias Unidas se encuentran en una encrucijada, ya que, a pesar de compartir un interbloque con Pichetto, existe un amplio rechazo hacia el universo K, lo que limita las opciones de coalición y complica la construcción de un frente anti-extremista.
Los gobernadores que integran Provincias Unidas han expresado, de manera unánime, su oposición a cualquier acercamiento con el kirchnerismo, lo que ha intensificado las divisiones internas. Cada uno de los seis mandatarios tiene una perspectiva particular respecto a Javier Milei, pero todos coinciden en su deseo de evitar que el libertario continúe su ascenso. Esta situación pone de manifiesto la fragilidad del espacio, ya que las negociaciones para consolidar una bancada se han visto marcadas por la desconfianza y la falta de un objetivo común claro.
Un reciente rumor sobre una reunión entre Mauricio Macri y Maximiliano Pullaro ha generado expectativas en torno a la posibilidad de que el gobernador de Santa Fe logre alinear a la Unión Cívica Radical (UCR) detrás de una candidatura presidencial. Sin embargo, este respaldo fue desmentido, dejando en claro que la UCR no puede garantizar apoyo total a ningún candidato. A pesar de esto, Macri sigue siendo visto como una figura que podría unificar el mensaje de Provincias Unidas en provincias clave como Santa Fe y Córdoba, donde aún tiene un peso significativo entre los votantes rurales.
A pesar de haber sufrido una notable derrota en las elecciones legislativas recientes, los líderes de Provincias Unidas insisten en mantener su estrategia electoral de cara a 2027, con la esperanza de atraer a nuevas fuerzas políticas. En este sentido, se plantea la posibilidad de una reconfiguración de Juntos por el Cambio, aunque algunos de sus miembros reconocen que el contexto polarizado actual ha dificultado el funcionamiento de esta propuesta. Sin embargo, confían en que en el transcurso de un año y medio la situación política podría cambiar, lo que les permitiría explorar nuevas alternativas.
La situación económica y social que Milei promueve es observada con atención por los armadores de Provincias Unidas, quienes analizan cómo el deterioro de la calidad de vida podría afectar la imagen del libertarismo. En este contexto, una de las certezas que poseen es la intención de retener la provincia de Santa Fe, donde Pullaro se postulará para la reelección con la confianza de que, a pesar de compartir electorado con Milei, no existen actualmente candidatos que puedan hacerle frente. La elección desdoblada también juega a su favor, ya que evita el arrastre que podría provocar una boleta presidencial.
Sin embargo, los desafíos persisten, especialmente en Córdoba, donde las conversaciones entre radicales y el PRO para formar una alianza con el gobierno nacional se encuentran en un punto delicado. La necesidad de una unión sólida es crucial para enfrentar a Martín Llaryora, un candidato que ha demostrado ser competitivo. En este sentido, la agrupación se encuentra en la etapa de consolidación de su propuesta, que llevará por nombre Alianza por la Libertad, bajo la dirección de Gabriel Bornoroni y Soledad Carrizo, buscando afianzar su presencia en el escenario político nacional.



