Amnistía Internacional (AI) ha revelado una impactante serie de abusos que enfrentan las trabajadoras domésticas filipinas en Arabia Saudí. Según su más reciente informe titulado "Una vez que entramos en sus casas, dejamos de ser humanas: Testimonios de trabajadoras domésticas filipinas en Arabia Saudí", la organización ha recopilado relatos desgarradores de 19 mujeres que regresaron de ese país entre 2023 y 2026. Los testimonios documentan una alarmante realidad en la que estas mujeres sufren no solo jornadas laborales excesivas y explotación, sino también agresiones sexuales y un trato deshumanizante por parte de sus empleadores.
La investigación de AI destaca que muchas de estas trabajadoras están atrapadas en lo que se podría considerar trabajo forzoso, y en algunos casos, estas condiciones pueden ser equiparadas a la trata de personas con fines de explotación laboral. Marta Schaaf, directora del Programa de Justicia Climática, Económica y Social y Rendición de Cuentas Empresarial de AI, enfatizó que las historias compartidas en el informe no son aisladas. "Los trabajadores deben aceptar condiciones de trabajo inhumanas, exponiéndose a graves abusos y a una intimidación constante", afirmó, subrayando así la magnitud del problema.
Los relatos que emergen de este estudio son profundamente perturbadores. Una mujer declaró haber trabajado durante dos años consecutivos sin un solo día de descanso, mientras que otra mencionó que su jornada laboral diaria alcanzaba las 20 horas. El tiempo destinado a descansar y alimentarse era de apenas 10 minutos, lo que pone de manifiesto la explotación sistemática que sufren. Este informe surge un año después de que AI publicara otro estudio sobre la situación de trabajadoras kenianas en Arabia Saudí, lo que evidencia un patrón de abuso que parece repetirse sin cesar.
Otro testimonio escalofriante relata cómo un empleador, en un acto de total impunidad, llamó a una de las trabajadoras para que se acostara a su lado mientras él se masturbaba. Este tipo de situaciones no solo resalta la vulnerabilidad extrema de estas mujeres, sino también la falta de protección que existe en un sistema que, a pesar de contar con un reglamento específico para trabajadores domésticos desde 2023, no garantiza un marco laboral justo ni equitativo. AI ha señalado que la legislación vigente deja a los trabajadores migrantes fuera de la protección laboral nacional, lo que perpetúa su explotación.
Las condiciones de trabajo se ven agravadas por la falta de libertad de movimiento. Muchas trabajadoras son víctimas de la confiscación de sus pasaportes y enfrentan restricciones legales para abandonar el país sin autorización. A esto se suma la barrera del idioma y el desconocimiento de los sistemas locales, lo que las convierte en prisioneras de sus empleadores. AI ha destacado que este sistema de patrocinio, conocido como 'kafala', vincula a los trabajadores con sus patrones de manera tal que la dependencia se vuelve casi total, limitando su capacidad para escapar de situaciones abusivas.
El gobierno saudí ha respondido a las denuncias de AI afirmando que las trabajadoras domésticas están protegidas por la normativa vigente y que cualquier denuncia de abuso es tomada en serio. Sin embargo, las evidencias presentadas por la organización de derechos humanos sugieren que estas afirmaciones son insuficientes y desconectadas de la dura realidad que enfrentan miles de trabajadoras en el país. La situación exige una revisión urgente y profunda de las políticas laborales para garantizar la protección efectiva de los derechos humanos y laborales de quienes laboran en el país.
La realidad de las trabajadoras domésticas filipinas en Arabia Saudí es un reflejo de una problemática más amplia que afecta a millones de migrantes en el mundo. La explotación laboral y los abusos de derechos humanos no son solo cuestiones que deben ser abordadas en el ámbito local, sino que requieren de una respuesta internacional coordinada que exija cambios estructurales en la legislación laboral y la garantía de derechos básicos para todos los trabajadores, sin distinción de nacionalidad o condición migratoria.



