El actual debate en torno a la reforma electoral en Argentina ha cobrado un nuevo impulso con la reciente propuesta presentada en la Cámara de Senadores por Eduardo Vischi, presidente del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR). Esta iniciativa busca transformar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Primarias Abiertas y Simultáneas (PAS), eliminando así su carácter obligatorio. Este cambio no solo tiene implicaciones para los procesos electorales, sino que también refleja una estrategia del Gobierno para reposicionarse en el panorama político, buscando distanciarse de las prácticas tradicionales que han sido objeto de críticas en los últimos años.
La propuesta de Vischi se presenta como una respuesta a la necesidad de reducir costos electorales y mejorar la calidad institucional del proceso, según los argumentos esgrimidos por su entorno. Sin embargo, la idea de eliminar la obligatoriedad de las PASO ha generado preocupación entre los aliados del oficialismo, quienes temen que esta reforma pueda afectar la representación democrática y la pluralidad de voces en un país donde el sistema electoral ha sido históricamente un pilar fundamental.
Una de las características más destacadas de la propuesta es la preinscripción de los electores que se presentarán a votar en las primarias, lo que podría optimizar los recursos utilizados durante el proceso electoral. Además, se plantea la posibilidad de que las agrupaciones que no cuenten con competencia interna puedan omitir esta etapa, lo que podría simplificar el camino hacia las elecciones generales. Por otro lado, la propuesta establece un umbral mínimo del 10% del padrón para la realización de las primarias, lo que podría limitar la participación de partidos menores y generar un debate sobre la equidad en la representación.
A pesar de que el radicalismo busca posicionar esta reforma como una mejora, la realidad es que la presentación de Vischi anticipa una resistencia significativa por parte de su propio bloque. Este escenario es crucial, ya que La Libertad Avanza, el partido del oficialismo, necesitaría apoyos en la Cámara Alta para avanzar hacia la eliminación de las PASO. La falta de consenso entre los bloques políticos podría llevar a un estancamiento en la discusión, lo que complicaría aún más la posibilidad de implementar cambios significativos en el sistema electoral.
Por otro lado, el peronismo se encuentra en una situación similar, enfrentándose a la necesidad de resolver su interna para definir su candidato presidencial de cara a las elecciones de 2027. Este contexto añade una capa adicional de complejidad a la discusión sobre la reforma electoral, ya que los diferentes actores políticos buscan proteger sus intereses y estrategias electorales. En este sentido, la posibilidad de llevar adelante cambios significativos en el sistema electoral se ve amenazada por la falta de consensos entre las fuerzas políticas.
El Gobierno, por su parte, ha manifestado la intención de abordar varios puntos en esta reforma electoral, incluyendo la optimización de los recursos utilizados en las elecciones y la mejora de la participación ciudadana. Sin embargo, la viabilidad de estas propuestas dependerá en gran medida de la capacidad del oficialismo para negociar y construir alianzas en un escenario político marcado por la polarización y la fragmentación. La discusión sobre la eliminación de las PASO, por lo tanto, no solo es un reflejo de la crisis actual en la política argentina, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro del sistema electoral y la representación democrática en el país.



