Lima, 30 de mayo (Redacción Medios Digitales). En un clima electoral cargado de expectativas y tensiones, la candidata de derecha Keiko Fujimori y el aspirante de izquierda Roberto Sánchez se preparan para el único debate entre ambos, programado para este domingo. Este cara a cara se llevará a cabo a apenas siete días de las elecciones presidenciales que definirán el futuro político del país andino el próximo 7 de junio.

Las encuestas recientes muestran a Fujimori como la favorita, con un margen de ventaja que oscila entre cuatro y seis puntos sobre su oponente. Con un apoyo que se sitúa entre el 36% y el 39% de intención de voto, la candidata del partido Fuerza Popular se enfrenta a un Sánchez que, por su parte, se encuentra en un rango de 30% a 35%. Sin embargo, un considerable 16% de votantes aún se declaran indecisos, lo que añade un componente de incertidumbre y competencia a esta contienda electoral.

El debate se presenta como una oportunidad clave para que ambos candidatos busquen persuadir a los indecisos, un segmento del electorado que podría ser determinante para el resultado final. Fujimori, como hija del expresidente Alberto Fujimori, busca reafirmar su legado político, mientras que Sánchez, alineado con el encarcelado exmandatario Pedro Castillo, intentará conectar con los votantes que buscan un cambio radical en la política peruana. Este enfrentamiento no solo es una oportunidad para confrontar ideas, sino también para definir sus respectivas estrategias de campaña en un momento crítico.

Los preparativos para el debate han estado marcados por controversias, ya que el partido de Fujimori no asistió a una serie de entrevistas previamente acordadas con el canal estatal TV Perú. Este hecho ha suscitado críticas y ha puesto de manifiesto la tensión entre los candidatos. Adicionalmente, los equipos de ambos candidatos han comenzado a dirigir sus mensajes hacia el electorado indeciso, destacando propuestas sobre aumento en el gasto público, becas y subsidios, en un intento de captar la atención de este sector crucial.

El debate se desarrollará en el Centro de Convenciones de Lima y se estructurará en cuatro bloques temáticos, donde se abordarán aspectos fundamentales como la seguridad ciudadana, el fortalecimiento de la democracia, los derechos humanos, la educación, la salud, y finalmente, la economía y la reducción de la pobreza. Este formato permitirá a los votantes evaluar las propuestas de los candidatos de manera clara y directa, facilitando una comparación de sus visiones para el futuro del país.

Fujimori, con una amplia trayectoria en debates electorales, llega a esta cita con la experiencia de haber participado en seis debates en segundas vueltas anteriores, aunque con el peso de haber perdido las tres últimas. En contraste, Sánchez enfrentará su primer debate en esta instancia, aunque ya tuvo un primer intercambio verbal con Fujimori en la primera vuelta, donde se produjeron acusaciones mutuas que reflejan la polarización del electorado.

El resultado de esta elección no solo definirá quién gobernará Perú en el periodo 2026-2031, sino que también se inscribe en un contexto de inestabilidad política que ha caracterizado al país en la última década, marcada por la sucesión de presidentes y crisis institucionales. Este debate, por lo tanto, no es solo un evento electoral más, sino un momento crucial que podría definir el rumbo de la nación en un periodo de incertidumbre.