La Catedral Metropolitana de Buenos Aires fue el escenario elegido para la celebración de una misa pontifical rociera el pasado domingo, marcando el cierre del I Encuentro Continental del Rocío en América. Este evento, que reunió a miles de devotos de la Virgen del Rocío, se erige como una manifestación de fe y unidad entre los rocieros del continente, quienes han anhelado durante años esta cita. La misa no solo representó un momento espiritual significativo, sino que también simbolizó la cultura del encuentro promovida por el Papa Francisco, quien fue arzobispo de la catedral hasta su llamado a Roma en 2013.
La jornada comenzó en el histórico patio del Cabildo, donde se congregaron los rocieros provenientes de diversas regiones de América, custodiados por el Regimiento de Granaderos a Caballo. En un ambiente festivo y lleno de color, los participantes portaron las banderas de sus países, mientras una procesión de simpecados y vírgenes marianas se dirigía hacia la catedral. Este cortejo, que rodeó la emblemática Plaza de Mayo, fue un reflejo de la devoción colectiva que une a los asistentes en torno a la figura de la Blanca Paloma.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia tuvo lugar al llegar a la Catedral Metropolitana, donde la afluencia de fieles fue abrumadora. Las escalinatas de la catedral se vieron colmadas por los devotos que vitoreaban a la Virgen del Rocío, a la Patrona de Almonte y a todos los rocieros de América. La presencia del Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte, que cerraba el cortejo, fue el símbolo de la unidad y el fervor que caracteriza a esta celebración.
La misa, que se conmemora en el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, se convirtió en un homenaje a su legado y su defensa de la piedad popular en Latinoamérica. Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires y presidente de la ceremonia, enfatizó en su homilía el significado de la devoción a la Virgen del Rocío en el contexto actual de la Argentina. Recordó cómo, durante la pandemia, descubrió el fervor de esta festividad a través de plataformas digitales, lo que lo llevó a comprender su profundo impacto en la comunidad.
García Cuerva destacó la importancia de la integración que los rocieros logran entre las diversas voces de la sociedad. Afirmó que, a pesar de las diferencias, estos devotos se unen en una misma fe, lo que debe servir de ejemplo para el pueblo argentino. Su mensaje resonó fuertemente entre los asistentes, quienes respondieron con aplausos y vítores, reflejando el deseo colectivo de construir puentes de unión en un contexto de divisiones.
El arzobispo también hizo eco del deseo expresado por Juan Pablo II, invitando a la comunidad andaluza que reside en Argentina a seguir promoviendo el amor y la unidad en el país. Esta celebración no solo fue un cierre de encuentro, sino también una reafirmación del compromiso de los rocieros con su fe y su cultura, que perduran a lo largo del tiempo. Así, el I Encuentro Continental del Rocío se despide dejando una huella profunda en el corazón de los devotos, uniendo tradiciones y esperanzas en una sola plegaria.



