En la jornada de este jueves, un tribunal de Casablanca se prepara para llevar a cabo la última audiencia del conocido caso del 'Escobar del Sáhara', un proceso judicial que ha captado la atención tanto de la sociedad marroquí como de la opinión pública internacional. Este macrojuicio, que se ha desarrollado a lo largo de más de dos años, involucra a una treintena de individuos, entre los que se encuentran figuras políticas prominentes, empresarios influyentes y exfuncionarios del gobierno marroquí. El abogado defensor Mbarek Meskini ha indicado que se ofrecerá la última oportunidad a los acusados para presentar sus alegaciones antes de que el tribunal se retire a deliberar sobre el veredicto final.
El caso ha cobrado notoriedad en gran parte debido a la magnitud de las acusaciones y a la implicación de personas de relevancia en el ámbito político y empresarial del país. En total, 28 de los acusados se encuentran bajo prisión preventiva, mientras que otros dos han logrado obtener libertad provisional. Las imputaciones varían según el individuo, pero incluyen delitos graves como el tráfico internacional de drogas, lavado de activos, falsificación de documentos y corrupción, lo que pone de manifiesto la complejidad y la seriedad del caso.
La investigación que dio origen a este proceso judicial comenzó en diciembre de 2021 y el juicio público se inició en mayo de 2022 ante el Tribunal de Apelación de Casablanca. Desde el comienzo, el caso ha estado rodeado de un gran escrutinio mediático, reflejando la preocupación que genera el narcotráfico en la región del Sahel y su impacto en Marruecos. Este fenómeno delictivo ha crecido considerablemente en los últimos años, convirtiéndose en un desafío tanto para las autoridades marroquíes como para la comunidad internacional.
El eje central del caso gira en torno a Haj Ahmed Ben Brahim, un ciudadano maliense que se ha ganado el apodo de 'El Escobar del Sáhara'. Desde 2019, Ben Brahim cumple una condena de diez años en Marruecos tras ser encontrado culpable de liderar una extensa red de tráfico de drogas que operaba entre Marruecos y el Sahel. Su detención y posterior condena han puesto de relieve la necesidad de un enfoque más robusto para combatir el narcotráfico en la región, donde las redes criminales han proliferado.
A pesar de estar encarcelado, Ben Brahim ha continuado haciendo ruido en el ámbito judicial, al presentar en 2021 denuncias contra varias personalidades que, según él, se habrían apropiado de forma ilegal de sus activos en Marruecos y que tendrían conexiones con el narcotráfico. Este tipo de acusaciones, que involucran a figuras de alto perfil, añade una capa adicional de complejidad al caso y resalta la interconexión entre la política y el crimen organizado en el país.
Entre los acusados se destacan nombres conocidos, como el exdiputado y expresidente del club de fútbol Wydad de Casablanca, Said Naciri, y Abdenabi Bioui, un exparlamentario que fue dirigente de la región Oriental de Marruecos. La inclusión de tales figuras en el juicio ha suscitado inquietudes sobre la corrupción en el sistema político y la posibilidad de que el narcotráfico haya infiltrado las estructuras de poder en Marruecos. La culminación de este juicio no solo marcará un hito en la lucha contra el narcotráfico en el país, sino que también podría tener repercusiones significativas en la percepción pública de la justicia y el estado de derecho en la nación norteafricana.



