La Habana, 12 de julio.- El Gobierno cubano expresó su profundo pesar por el fallecimiento del exemir de Catar, Hamad bin Khalifa Al Thani, quien falleció a los 74 años. Esta noticia ha resonado en la isla, donde se reconocen los lazos de amistad y solidaridad que se han forjado entre ambas naciones a lo largo de los años. La figura del exemir ha sido crucial para el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y económicas entre Cuba y Catar, marcando un hito en la historia contemporánea de ambas naciones.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, no tardó en manifestar su tristeza a través de las redes sociales, extendiendo sus condolencias al pueblo de Catar y al actual emir, Tamim bin Hamad Al Thani. En su mensaje, subrayó el papel decisivo que Hamad bin Khalifa desempeñó en el desarrollo de un moderno y pujante Catar, y su cercanía con el pueblo cubano, especialmente con el icónico líder Fidel Castro. Esta conexión personal y política entre ambos líderes se traduce en un vínculo que ha perdurado a lo largo de las décadas, incluso en tiempos de tensión internacional.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también se unió a las muestras de respeto y condolencia, destacando que el exemir fue fundamental en la construcción de los lazos de amistad entre las dos naciones. En su mensaje, Rodríguez enfatizó que la contribución de Hamad bin Khalifa a las relaciones bilaterales fue notable y ha dejado una huella imborrable en la historia de las interacciones entre Cuba y Catar. Este reconocimiento por parte de las autoridades cubanas resalta la importancia que tienen las alianzas internacionales en un mundo donde las relaciones diplomáticas son cada vez más complejas.
Durante su mandato, que se extendió de 1995 a 2013, Hamad bin Khalifa Al Thani llevó a Catar a un crecimiento sin precedentes, transformando al país en un actor relevante en la política internacional y fortaleciendo su economía. Su liderazgo se caracterizó por una visión de modernización y desarrollo que permitió a Catar posicionarse como un líder en diversas áreas a nivel global. Este ascenso no solo se tradujo en prosperidad económica, sino también en un incremento del poder blando del país en la región del Golfo Pérsico.
En 2013, Hamad bin Khalifa tomó la decisión de abdicar en favor de su hijo, Tamim bin Hamad Al Thani, quien asumió el poder a una edad temprana, marcando una nueva etapa en la historia del emirato. La transición fue vista como un signo de madurez política y estabilidad en un contexto regional marcado por la inestabilidad. La decisión de abdicar también reflejó su voluntad de permitir un liderazgo fresco que continuara con su legado de desarrollo y modernización.
El fallecimiento del exemir ha llevado a Catar a declarar un luto nacional de cuatro días, durante el cual se honrará su memoria y se recordará su legado. Su entierro se llevará a cabo en el Cementerio de Lusail, al norte de Doha, un lugar que simboliza el crecimiento y la modernización del país bajo su liderazgo. Este luto general no solo es un tributo a su figura, sino también un recordatorio de la importancia de la unidad y la solidaridad en tiempos de pérdida. Así, la muerte de Hamad bin Khalifa Al Thani deja un vacío en la política catarí y un recuerdo imborrable en la historia de las relaciones con Cuba.



