En el marco de un evento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebrado en Bogotá, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, destacó la importancia de la cooperación internacional que su país ha mantenido durante más de sesenta años, con un enfoque particular en el área de la salud. Durante su intervención, Rodríguez subrayó que, a pesar de las campañas de desprestigio, los logros de la colaboración cubana con naciones de diversas regiones son innegables y continúan teniendo un impacto significativo. El canciller cubano también hizo hincapié en la solidaridad que Cuba ha recibido de gobiernos de África, América Latina y el Caribe, reforzando así la postura de la isla frente a los desafíos internacionales y las presiones externas.

Rodríguez manifestó la disposición del Gobierno cubano para entablar "un diálogo serio y responsable" con Estados Unidos, siempre bajo la premisa de respetar la soberanía nacional y sin aceptar injerencias en los asuntos internos del país. Según él, cualquier intento de acercamiento bilateral debe estar libre de intervenciones en el sistema político, económico o social de la isla, lo que pone de manifiesto la firmeza de Cuba en su defensa de la autodeterminación.

El canciller cubano también abordó el endurecimiento reciente de las políticas estadounidenses hacia la isla, denunciando la amenaza de Washington de imponer aranceles a las naciones que proveen petróleo a Cuba. Esta medida, según Rodríguez, busca restringir aún más el suministro de combustible esencial para el funcionamiento del país, lo que podría agravar la ya delicada situación económica de la isla. Estas acciones son vistas por el Gobierno cubano como parte de una estrategia sistemática de agresión y hostigamiento.

Además, Rodríguez se refirió a la inclusión de Cuba en la lista unilateral de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, resaltando que esta designación se suma a las amenazas de agresión militar y a las órdenes ejecutivas que buscan establecer un cerco completo sobre los combustibles de la isla. De acuerdo con el canciller, estas políticas tienen como objetivo provocar privaciones económicas y daños humanos, con la intención de forzar a la población cubana a renunciar a su soberanía e independencia.

Durante su discurso, el ministro de Relaciones Exteriores también criticó el resurgimiento de prácticas que calificó de imperialistas y que, según él, han sido renovadas por la administración estadounidense. Rodríguez argumentó que estas actitudes se manifiestan ya sea mediante una retórica modernizada o de manera directa, sin ningún tipo de disimulo. En este contexto, el canciller advirtió que la doctrina de "la paz a través de la fuerza" representa una nueva forma de dominación que se materializa en intervenciones militares y amenazas, desafiando el orden internacional.

Por último, Rodríguez contrastó la postura agresiva de Estados Unidos con la política exterior cubana, que se mantiene abierta a la cooperación internacional, especialmente en iniciativas de colaboración sur-sur. El canciller reafirmó la disposición de Cuba para participar en proyectos que contribuyan al desarrollo de otras naciones y subrayó el apoyo que la isla recibe en foros multilaterales de aquellos países que comparten intereses y desafíos similares. Esta defensa de la cooperación internacional resalta la intención de Cuba de continuar siendo un actor activo en el escenario global, a pesar de las adversidades que enfrenta.