La Habana, 7 de abril (Redacción Medios Digitales) - Este martes, Cuba experimentará un apagón que impactará a una gran parte de la isla, dejando sin suministro eléctrico a aproximadamente el 61% de su población durante las horas de mayor consumo. Este escenario crítico se desarrolla en un contexto de profundas dificultades energéticas que el país caribeño enfrenta desde mediados de 2024, exacerbadas por las restricciones impuestas por el gobierno estadounidense desde enero de este año.

La crisis energética en la isla no es un fenómeno nuevo, sino que se ha ido agrandando por diversos factores que incluyen la obsolescencia de su infraestructura eléctrica y la reciente intensificación del bloqueo petrolero. Según la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), se prevé que durante el pico de demanda, que se registrará en la tarde-noche, la capacidad de generación eléctrica será de apenas 1.240 megavatios, mientras que la demanda máxima alcanzará los 3.080 megavatios. Esta diferencia de 1.840 megavatios se traduce en una afectación real que podría alcanzar los 1.870 megavatios, lo que obligará a las autoridades a realizar cortes programados en el suministro.

La situación se agrava por la inoperatividad de seis de las dieciséis unidades de generación termoeléctrica del país, las cuales son responsables del 40% de la producción energética. Estas fallas se deben a averías técnicas y trabajos de mantenimiento que no han podido ser completados a tiempo. Además, el otro 40% de la producción proviene de motores de generación que requieren diésel y fueloil, fuentes que han visto su operación paralizada desde enero debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos, lo que las autoridades locales han calificado como una “asfixia energética”.

En medio de este panorama sombrío, la llegada reciente del petrolero ruso Anatoli Kolodkin a la isla, con un cargamento de aproximadamente 730.000 barriles de crudo, ofrece una leve esperanza. Este es el primer envío de petróleo que recibe Cuba en los últimos tres meses, y aunque su llegada representa un alivio momentáneo, se estima que el procesamiento del crudo tomará entre 15 y 20 días, seguido de otros cinco a diez días para la entrega de los productos refinados.

Los expertos advierten que Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles de petróleo diariamente para satisfacer sus necesidades energéticas, de los cuales solo puede extraer 40.000 de sus propios pozos. Esta dependencia del crudo importado, sumada a las restricciones externas, ha llevado al país a una crisis sin precedentes, con apagones que pueden extenderse por más de 15 horas en La Habana y hasta dos días en otras regiones.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación en Cuba, señalando que las restricciones energéticas afectan no solo la infraestructura del país, sino también los derechos humanos de sus ciudadanos. Las Naciones Unidas han calificado las acciones del gobierno estadounidense como violaciones a estos derechos, lo que añade una dimensión política a una crisis que, en su raíz, es también económica y social. La combinación de estos factores pone de relieve la necesidad urgente de una solución a largo plazo que permita a Cuba recuperar su autonomía energética y mejorar la calidad de vida de su población.