La Habana, 22 de junio (Redacción Medios Digitales) - Este lunes, la situación energética en Cuba se tornará crítica, afectando simultáneamente a hasta un 61% de la población. Esta alarmante cifra se produce en el contexto de un prolongado corte de suministro eléctrico que se intensificará durante las horas de mayor demanda, es decir, en la tarde y noche. Según la información proporcionada por la Unión Eléctrica (UNE), la crisis se ha agravado notablemente desde mediados de 2024, coincidiendo con la implementación de sanciones petroleras por parte de Estados Unidos, las cuales el gobierno cubano ha calificado como acciones genocidas que asfixian la economía de la isla.
Desde enero, la nación caribeña ha padecido un aumento en la gravedad de los apagones, que en algunos casos superan las 20 horas diarias en La Habana. Esta situación no es nueva; el resto del país ha estado lidiando con cortes de energía que se extienden hasta dos días consecutivos, una problemática que se ha vuelto casi cotidiana en la vida de los cubanos. La escasez de electricidad no solo afecta la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también impacta en la economía local, generando malestar social y un creciente descontento hacia la administración actual.
La UNE, que opera bajo el Ministerio de Energía y Minas, ha estimado que durante el horario pico de consumo, la capacidad de generación alcanzará solo 1.280 megavatios (MW), frente a una demanda máxima de 3.200 MW. Esto significa que habrá un déficit de 1.920 MW, y la cantidad de energía desconectada para evitar un colapso mayor se prevé que sea de 1.950 MW. La disparidad entre oferta y demanda pone de manifiesto la fragilidad del sistema eléctrico cubano, que ya se encuentra en un estado alarmante debido a años de falta de inversión y mantenimiento.
Uno de los factores determinantes de esta crisis es la obsolescencia de las plantas termoeléctricas del país, muchas de las cuales han estado en funcionamiento durante décadas sin las inversiones necesarias para su renovación. Esto ha llevado a que un alto porcentaje de las unidades generadoras, que representan el 40% del mix energético, sufran fallas frecuentes, lo que agrava aún más la situación. Actualmente, diez de las 16 unidades de generación termoeléctrica están fuera de servicio, ya sea por averías o trabajos de mantenimiento, incluida la central Antonio Guiteras, la mayor del país, que ha registrado 14 fallas en lo que va del año.
La presión ejercida por Estados Unidos ha tenido un impacto directo en la capacidad de Cuba para generar energía, ya que ha llevado a la paralización de motores de generación que dependen de diésel y fueloil importados. Estas fuentes de energía son responsables de otro 40% del mix energético nacional. El restante 20% proviene de gas y fuentes renovables, que no son suficientes para satisfacer la demanda creciente. La dependencia de las importaciones para cubrir las necesidades energéticas del país es insostenible.
Cuba requiere alrededor de 100.000 barriles de petróleo diariamente para mantener su funcionamiento energético, de los cuales solo 40.000 provienen de la producción nacional. La falta de recursos y las restricciones externas han colocado al país en una encrucijada, donde las soluciones parecen cada vez más lejanas. La crisis energética no solo es un problema técnico, sino que refleja profundas cuestiones estructurales que deben ser abordadas con urgencia si se quiere evitar un mayor deterioro en la calidad de vida de los cubanos y preservar la estabilidad social en la isla.



