Las autoridades cubanas han intensificado sus ejercicios militares como parte de una estrategia de preparación para enfrentar potenciales agresiones externas, tal como lo manifestó el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío. Durante una reciente entrevista, el funcionario subrayó la importancia de fortalecer la defensa nacional en un contexto internacional que presenta múltiples incertidumbres, haciendo hincapié en que sería un error no considerar la amenaza de una intervención militar estadounidense.

Fernández de Cossío explicó que el enfoque del ejército cubano no ha cambiado y que se está llevando a cabo un esfuerzo consciente por evaluar y mitigar riesgos estratégicos. Afirmó que el ejército se mantiene en constante preparación, resaltando que, en estos días, las fuerzas armadas están llevando a cabo ejercicios específicos para estar listas ante cualquier eventualidad. Esta postura defensiva se fundamenta en un análisis exhaustivo del panorama geopolítico, donde se observan tensiones crecientes en varias partes del mundo que podrían influir en la política exterior de Estados Unidos.

A pesar de esta preparación, el viceministro cubano también manifestó que su gobierno no espera que se materialice una intervención militar. Aseguró que no hay razones objetivas que justifiquen tal acción por parte de Washington, enfatizando que no se identifican motivos válidos para una agresión. Esta afirmación refleja una confianza en la soberanía de la nación cubana y una clara postura ante el escenario internacional, donde la defensa de la autodeterminación se ha vuelto un elemento central en la narrativa oficial.

El representante del gobierno cubano insistió en que la defensa de la soberanía nacional es un principio que guía las acciones de La Habana. Afirmó que Cuba actúa conforme a los principios del derecho internacional y que su política exterior se basa en el rechazo a cualquier forma de vasallaje o dependencia de potencias extranjeras. Fernández de Cossío subrayó que la isla es un país pacífico, pero que a la vez se mantiene firme en su decisión de no someterse a presiones externas.

En cuanto a las relaciones bilaterales con Estados Unidos, el viceministro confirmó que existen contactos entre ambas naciones, aunque precisó que estos se limitan a cuestiones de interés mutuo, evitando abordar temas sensibles relacionados con el sistema político interno cubano o la situación de prisioneros en ambos países. Esta decisión parece estar alineada con la estrategia cubana de mantener el enfoque en áreas donde puede haber cooperación, evitando desencadenar tensiones adicionales en temas delicados.

Pese a las históricas fricciones entre Cuba y Estados Unidos, el gobierno cubano ha mostrado disposición para colaborar en asuntos como la lucha contra la inmigración irregular, el crimen organizado y el narcotráfico. Fernández de Cossío también hizo mención de la apertura a discutir cuestiones comerciales, destacando que se han producido cambios significativos en la economía cubana, incluyendo modificaciones en las políticas de inversión y en la estructura de la propiedad. Estos cambios, en su opinión, podrían atraer el interés de empresarios estadounidenses y abrir puertas a un diálogo más constructivo entre ambas naciones.