En Israel, una abrumadora mayoría de la población, equivalente al 81%, respalda la intervención militar conjunta con Estados Unidos en Irán, según un sondeo del Instituto para la Democracia de Israel (IDI). Sin embargo, un grupo minoritario que se opone a esta guerra ha comenzado a enfrentar hostigamiento y descalificaciones tanto por parte de las autoridades como de sus conciudadanos.

Adam Eli, secretario de Hadash, una coalición política judío-árabe de izquierda, afirma que manifestarse en contra de la guerra es casi una falta imperdonable en la actual situación. A pesar de ser considerado pacifista, Eli sostiene que muchos en su entorno creen que esta es una "guerra justa" y, por lo tanto, cualquier crítica es vista con desprecio.

Itamar Greenberg, un activista de 19 años, ha sido uno de los pocos que ha hablado abiertamente en contra de la guerra, lo que le ha costado tiempo en prisión y rechazo en su universidad. Recientemente, fue nuevamente arrestado tras unirse a una protesta que reunió a unas 20 personas en Tel Aviv. Greenberg relata que la represión fue violenta, con un fuerte despliegue policial que terminó en su detención. A pesar de las restricciones, se planea una nueva manifestación, y sus compañeros esperan una mayor convocatoria que en ocasiones anteriores, aunque la presión sobre quienes se oponen a la guerra continúa siendo intensa.