Los productores agropecuarios de Uruguay están enfrentando una preocupante escasez de lluvias que se ha prolongado durante varios meses, lo que ha generado un significativo déficit hídrico en los departamentos del sur del país. Ante esta situación, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha implementado diversas medidas para mitigar los efectos adversos, aunque el futuro climático se vislumbra incierto y potencialmente desfavorable, con la falta de precipitaciones y la llegada de jornadas calurosas.
A esta problemática se suma la crítica situación de las reservas de agua destinada al consumo humano. La represa de Paso Severino, que es una de las principales fuentes de abastecimiento para Montevideo y su área metropolitana, ha visto disminuir su capacidad, lo que plantea serias preocupaciones sobre el suministro de agua potable. Expertos como Guadalupe Tiscornia, directora técnica del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), advierten sobre la incertidumbre en las tendencias climáticas, indicando que las proyecciones apuntan a lluvias por debajo de lo normal y temperaturas superiores a lo habitual en todo el territorio uruguayo.
Aunque en el fin de semana del 10 de enero se registraron algunas precipitaciones que ofrecieron un alivio temporal a los productores, esta situación no ha revertido el panorama de sequía que persiste en el país. Tiscornia enfatiza que en el sur no ha habido lluvias significativas desde entonces, lo que ha llevado a una escasez de agua en el suelo desde octubre. Las proyecciones climáticas de Inumet para los próximos meses sugieren que las temperaturas podrían mantenerse entre lo normal y por encima de lo habitual, lo que refuerza la preocupación por un futuro incierto en relación a las reservas hídricas.
Recordemos que muchos uruguayos todavía tienen presente el impacto de la sequía del 2023, que resultó en agua salada saliendo de los grifos de Montevideo y pérdidas millonarias para el sector agropecuario. Aunque repetir un escenario similar parece lejano, la continua reducción de las reservas de agua dulce es alarmante. Según datos de OSE, la empresa responsable del suministro de agua, la capacidad de la represa de Paso Severino ha disminuido un 10% en lo que va del año, lo que pone de manifiesto la urgencia de encontrar soluciones efectivas para abordar esta crisis.



