La crisis del sector de la construcción en las provincias del norte argentino se ha profundizado de manera alarmante, con Salta, Jujuy y Chaco presentando algunos de los indicadores más preocupantes del país. Esta situación se traduce en obras públicas paralizadas, despidos masivos y un descenso abrupto de la actividad que pone en riesgo el sustento de miles de familias. La Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) ha señalado que la actividad en el sector ha contraído un 25% entre 2023 y 2024, lo que ha resultado en la pérdida de aproximadamente 120.000 empleos a nivel nacional.
En Salta, la caída en la construcción es especialmente severa, alcanzando un asombroso 50%. Este descenso afecta tanto a la obra pública como al sector privado, lo que se traduce en un panorama desolador. Vicente Saavedra, delegado de la UOCRA en Tartagal, ha expresado su preocupación con respecto a la falta de demanda laboral en el sector, afirmando que "nadie está buscando albañiles o ayudantes". En su opinión, la situación es crítica y las empresas se encuentran en una encrucijada, teniendo que vender activos para poder cumplir con los salarios.
Desde mediados de 2025, la caída de la actividad se ha acentuado, lo que ha llevado a muchos constructores a enfrentar serias dificultades económicas. Según Saavedra, se ha vuelto habitual que las empresas no puedan pagar los certificados de obra, lo que agrava aún más la situación. "Los aumentos de sueldo son mínimos, pero los empleadores también están sufriendo. La falta de respuestas del gobierno nacional ha dejado a muchos sin opciones", añadió.
Las obras que están en curso, como el complejo terciario y las 128 viviendas en la zona sur, avanzan a un ritmo muy lento, con planteles de trabajo reducidos a entre 10 y 13 obreros. Saavedra comentó que los trabajadores apenas logran cumplir con la jornada laboral de 44 horas semanales, ya que los proyectos se desarrollan de manera intermitente. En el norte de Salta, incluso las obras nacionales que siguen en marcha operan con personal mínimo, lo que limita aún más la capacidad de producción.
Por su parte, Juan Carlos Segura, presidente de la Cámara de la Construcción de Salta, reveló que se han perdido entre 12.000 y 15.000 puestos de trabajo en la provincia. Con la actual administración de Javier Milei, Segura ha expresado su desconfianza en que el gobierno nacional pueda brindar soluciones efectivas, instando al gobierno provincial a que intervenga. "La minería ha absorbido a lo sumo 2.000 trabajadores, pero el resto ha quedado completamente fuera del mercado laboral", aseguró.
El empresario también advirtió que los costos de construcción siguen en aumento debido a la inflación, lo que ha llevado a que el precio del metro cuadrado en Salta se aproxime a los 1.000 dólares. Esta situación no solo afecta a las empresas constructoras, sino que también repercute directamente en los trabajadores que dependen de estas obras para mantener a sus familias. La combinación de factores económicos y la falta de intervención estatal están llevando al sector al borde del colapso.
Finalmente, la crisis en Jujuy no es menos grave, donde la Cámara de la Construcción enfrenta retos similares. Las dificultades en el sector de la construcción no solo reflejan un problema económico, sino que también evidencian la fragilidad del mercado laboral en el norte argentino, donde la falta de oportunidades amenaza el bienestar de muchas familias, acentuando una crisis que parece no tener fin.



