La situación del acceso a la vivienda en Argentina se ha convertido en un problema crítico que trasciende los cambios de gobierno y las fluctuaciones económicas. Un informe reciente del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (OFAVA), respaldado por la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) y la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), revela que más de 5,7 millones de hogares enfrentan algún tipo de déficit habitacional. Además, se estima que el país requiere aproximadamente 1,7 millones de viviendas nuevas para atender las necesidades más urgentes del sector.
El estudio, presidido por Gustavo Llambías, y coordinado por el economista Federico González Rouco, proporciona una visión amplia sobre el estado de la vivienda en Argentina. La iniciativa tiene como objetivo generar información continua que sirva de base para el diseño de políticas públicas y decisiones estratégicas en el ámbito privado. Este enfoque busca no solo documentar la crisis actual, sino también orientar futuras acciones que puedan mitigar el problema.
Uno de los aspectos más relevantes de este informe es su metodología de medición del déficit habitacional, que se ha ampliado más allá de las categorías tradicionales de déficit cuantitativo y cualitativo. El OFAVA ahora considera cuatro categorías que engloban la necesidad de nuevas viviendas, la mejora de las existentes, el acceso a servicios básicos y las condiciones ambientales de los barrios. Este enfoque más integral permitirá una mejor comprensión de la problemática y su evolución, con actualizaciones trimestrales a partir de datos obtenidos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
A pesar de los esfuerzos de monitoreo y análisis, los datos presentados indican que el déficit habitacional ha permanecido relativamente constante en la última década. En 2016, se registraba un 42,3% de hogares con déficit, que disminuyó levemente al 39,8% en 2019, pero que volvió a incrementar durante la pandemia. Actualmente, el porcentaje se sitúa en un preocupante 38,7%, lo que subraya la naturaleza estructural del problema habitacional en el país.
González Rouco señala que, a lo largo de los últimos diez años, el déficit ha permanecido cercano al 40%. A pesar de que hubo una mejora entre 2016 y 2019 gracias a un aumento en la inversión en servicios y una ligera disponibilidad de financiamiento, la crisis provocada por la pandemia ha revertido esos avances. Desde entonces, los cambios han sido mínimos, lo que refleja una falta de progreso sostenido.
El economista atribuye gran parte de este estancamiento a la ausencia de crecimiento económico, la escasez de empleo formal y el limitado acceso a financiamiento. Además, destaca la discontinuidad en las políticas de vivienda implementadas por distintas administraciones, lo que ha dificultado la creación de programas a largo plazo. Según González Rouco, la diversidad de enfoques adoptados por cada gobierno ha afectado las oportunidades de acceso a la vivienda, lo que ha contribuido a la perpetuación de esta crisis habitacional.
Este informe desafía la percepción común de que la crisis de vivienda en Argentina es un fenómeno reciente o circunstancial. En realidad, es un problema arraigado que requiere una respuesta coherente y sostenida por parte de las autoridades. La falta de un enfoque estratégico y a largo plazo en las políticas de vivienda ha dejado a millones de argentinos en una situación precaria, lo que demanda una urgente revisión de las estrategias actuales para lograr un acceso equitativo a la vivienda.



