Perú enfrenta un panorama complejo en cuanto a la disponibilidad y precio de alimentos esenciales que forman parte de la canasta básica. La Cámara de Comercio de Lima ha emitido un comunicado en el que advierte sobre el aumento significativo de precios en productos importados, como la carne de bovino y el aceite. Esta situación se da en un contexto de elevada dependencia de insumos externos, lo que complica aún más la realidad alimentaria del país andino.
El Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la CCL ha revelado que los incrementos de precios son alarmantes, alcanzando hasta un 51 % en el costo de la carne bovina y un 35 % en el aceite. Estas cifras evidencian la vulnerabilidad del país frente a las fluctuaciones del mercado internacional, y cómo estas afectan directamente al bolsillo de los consumidores peruanos. En un país donde más del 90 % de la soja y la leche en polvo son importadas, la dependencia de insumos externos se ha vuelto crítica.
En cuanto a la carne bovina, Perú muestra una menor dependencia en comparación con otros productos, con importaciones que oscilan entre el 15 % y el 20 %. Sin embargo, este sector también ha sido golpeado por los incrementos de precios. Las conservas de atún, por su parte, presentan una dependencia del 50 % al 60 %, lo que refuerza la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento y producción interna.
Carlos Posada, director ejecutivo del Idexcam, enfatiza que el alza en los precios de importación de insumos clave está encareciendo los alimentos esenciales, lo que a su vez reduce el poder adquisitivo de los hogares peruanos. Este encarecimiento afecta de manera desproporcionada a las familias de menores ingresos, quienes son las más vulnerables en esta crisis. Los márgenes de las empresas también están bajo presión, lo que pone en riesgo la estabilidad del sector agroindustrial.
El estudio del Idexcam señala que el impacto más severo se observa en la carne bovina, sobre todo en vísceras y menudencias, así como en la carne deshuesada. De igual manera, el aceite ha visto un “encarecimiento estructural agresivo y constante”, que ha llegado a un 35 % para la materia prima y un 19 % para el aceite refinado. Estos aumentos son preocupantes no solo por el efecto inmediato en los precios, sino también por sus implicaciones a largo plazo en la seguridad alimentaria del país.
Otro de los productos que ha incrementado su precio es el pollo importado, que ha subido un 36 %, lo que añade presión a los costos de producción local, dado que el maíz amarillo y la soja son insumos fundamentales para la industria avícola. En contraste, la leche en polvo ha registrado un incremento moderado del 3 %, después de un período de alta volatilidad en los precios. La única buena noticia se presenta en las conservas de atún, que han visto una reducción del 6 % en sus precios, un alivio en medio de un contexto tan adverso.
Ante esta crisis, Posada advierte que la economía peruana enfrenta un desafío crítico en el corto y mediano plazo debido a su alta dependencia de productos importados. Esto obliga tanto al sector privado como al consumidor final a adaptarse a un nuevo escenario, donde el costo de los alimentos ha aumentado considerablemente en comparación con hace dos años. La situación exige medidas urgentes y efectivas para garantizar la estabilidad del mercado alimentario y proteger a los sectores más vulnerables de la población.



