La ciudad de Añelo, situada en la provincia de Neuquén, ha sido testigo de un notable aumento poblacional en los últimos años, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, uno de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales más grandes del mundo. Este fenómeno ha resultado en un crecimiento de la población de un asombroso 142% entre los censos de 2010 y 2022, lo que ha colocado a la infraestructura urbana de la localidad en una situación crítica. La llegada constante de familias de otras provincias ha generado una demanda desmedida de servicios y recursos que el municipio aún no puede satisfacer adecuadamente.

El intendente de Añelo, Fernando Vanderette, ha hecho un llamado a la moderación, sugiriendo que las familias eviten trasladarse a la ciudad sin antes tener una oferta laboral confirmada. La advertencia del jefe comunal resuena con fuerza ante la realidad de que la infraestructura actual no está diseñada para absorber el volumen de nuevos habitantes. La escasez de servicios esenciales se ha convertido en una preocupación creciente, lo que plantea la necesidad urgente de una planificación adecuada para evitar colapsos en el futuro.

María Delia Porta, experta en desarrollo urbano vinculada al Área de Vaca Muerta, ha enfatizado que este crecimiento demográfico acelerado no es un fenómeno nuevo, sino que se remonta a la existencia de Añelo desde finales del siglo XIX. Sin embargo, fue a partir de 2012, con el auge de la explotación de recursos hidrocarburíferos, que se inició un cambio radical en la dinámica poblacional de la ciudad. Porta señala que actualmente, Añelo recibe aproximadamente 1.500 nuevos habitantes cada año, lo que ha llevado su población total por encima de los 10.000 residentes.

Este incremento poblacional ha generado una presión sin precedentes sobre la infraestructura de la ciudad. La investigadora destaca que un pueblo que tradicionalmente contaba con alrededor de 6.500 habitantes ahora enfrenta desafíos significativos en términos de demanda de servicios básicos, como agua, electricidad, salud y educación. La expansión horizontal de la ciudad ha aumentado la necesidad de redes de gas, saneamiento y vías de acceso, complicando aún más una situación que ya es compleja.

Porta también ha indicado que el déficit habitacional en Añelo es alarmante, estimándose en un 60%. Este déficit no solo se manifiesta en la falta de nuevas construcciones, sino que también se relaciona con la calidad de las viviendas existentes, muchas de las cuales no cumplen con los estándares básicos. La especialista advierte que el crecimiento poblacional ha superado la capacidad de respuesta de las obras de infraestructura, y que la planificación urbana debe ser una prioridad inmediata para evitar un colapso total.

Sin embargo, a pesar de estos desafíos, Porta es optimista respecto a las oportunidades que aún tiene la ciudad para un desarrollo ordenado. Según su análisis, el 50% de las parcelas en Añelo aún están sin construir, lo que podría permitir a las autoridades locales completar la trama urbana existente antes de expandirse hacia nuevas áreas. La experta sugiere que, en lugar de continuar el crecimiento horizontal, sería más efectivo aprovechar estos espacios para construir viviendas, escuelas, hospitales y áreas verdes que mejoren la calidad de vida de los habitantes.

Para abordar estos problemas, Porta subraya la necesidad de desarrollar un plan de ordenamiento territorial que permita gestionar adecuadamente el crecimiento de Añelo. Este plan no solo debería centrarse en la construcción de infraestructura, sino también en crear un entorno urbano más sostenible y habitable, garantizando que el desarrollo futuro de la ciudad se realice de manera ordenada y equilibrada. La capacidad de Añelo para adaptarse y crecer de manera sostenible será clave para su futuro en el contexto del auge de Vaca Muerta y la creciente demanda de energía en el país.