La relación entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel ha tomado un giro tenso en las últimas horas. Villarruel, quien también preside el Senado, afirmó en un mensaje en redes sociales que el Gobierno busca su renuncia, aunque ella se niega a ceder. Desde la Casa Rosada, se desestimó esta posibilidad, pero se intensificaron las críticas hacia su desempeño, señalando que no está cumpliendo con sus responsabilidades.

Una fuente cercana al presidente expresó con claridad que lo que se espera de Villarruel es que defienda y promueva la agenda del Gobierno en el Senado, puesto para el cual fue elegida. Sin embargo, en el entorno de Milei, se considera que su actuación no ha sido acorde a lo que se esperaba. A pesar de los roces, no se contempla su salida anticipada del cargo, aunque se reconoce que no se siente parte del equipo.

La vicepresidenta ha enfrentado un proceso de marginación dentro del Poder Ejecutivo y ha respondido a las críticas con firmeza, reafirmando su compromiso con el cargo hasta el 10 de diciembre, fecha en la que se prevé el cambio de autoridades. La tensión parece haber surgido en diciembre, cuando Villarruel tomó decisiones sobre la distribución de cargos en el gabinete que generaron descontento en el presidente, lo que ha llevado a especulaciones sobre su futuro en la administración.