Abiyán, 13 de junio — En un esfuerzo significativo por abordar la creciente problemática de la violencia de género, Costa de Marfil ha lanzado un compromiso nacional que busca frenar esta alarmante ola de agresiones. En los últimos años, el país ha visto un aumento vertiginoso en los casos reportados, que han pasado de 2.000 a más de 10.000 anuales en menos de una década. Esta iniciativa, presentada en un evento en el Palacio de Congresos del Hotel Ivoire de la capital económica, es un llamado a la acción colectiva para enfrentar un fenómeno que afecta gravemente a la sociedad marfileña.

La ministra de la Mujer, la Familia y la Niñez, Nassenéba Touré, fue contundente al señalar que la violencia de género no debe considerarse un asunto privado ni una práctica cultural aceptable. "Es una injusticia y un atentado contra la dignidad humana", enfatizó durante su intervención. Su mensaje resuena en un contexto donde la violencia machista ha sido históricamente minimizada y silenciada, y se propone un cambio radical en la forma en que la sociedad aborda este problema.

La primera dama del país, Dominique Ouattara, ha asumido un papel protagónico como madrina de esta iniciativa, que ha reunido a una amplia gama de actores sociales, incluyendo autoridades tradicionales, religiosas, representantes de la sociedad civil, jóvenes y artistas. Este enfoque multidisciplinario busca crear un ambiente de tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres, resaltando que la lucha contra esta problemática es responsabilidad de toda la nación y no solo de un ministerio específico.

Un aspecto destacado del evento fue la presentación del "pacto de tolerancia cero" por parte de Bamba Drissa, vicepresidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Este documento establece compromisos concretos, como el acceso gratuito y rápido a atención médica, psicológica y judicial para las víctimas, así como la necesidad de movilizar a los medios de comunicación y a la sociedad en general para desestigmatizar el tema. La vicepresidenta subrayó que es fundamental que la violencia de género deje de ser trivializada y que todos los sectores de la sociedad se involucren en su erradicación.

La respuesta de las instituciones religiosas también ha sido notable. Líderes católicos e islámicos han expresado su compromiso para combatir la violencia de género desde sus respectivas plataformas. El cardenal Dagbo se comprometió a movilizar a sacerdotes y comunidades religiosas para que reconozcan esta violencia como inaceptable, mientras que el jeque Aïma Ousmane Diakité instó a actuar con determinación en esta lucha. La colaboración entre distintos sectores de la sociedad es vista como un pilar fundamental para el éxito de esta iniciativa.

Las estadísticas revelan la magnitud del desafío que enfrenta Costa de Marfil. En el último año, se registraron 10.747 casos de violencia de género, lo que representa un aumento del 11,9 % respecto al año anterior. Entre estos casos, se contabilizan 841 violaciones, 254 agresiones sexuales, y una alarmante cifra de 5.096 negaciones de recursos o servicios. Además, el 79,85 % de los incidentes de violencia machista se producen en el ámbito doméstico, lo que pone de relieve la necesidad de abordar este problema desde sus raíces.

La primera dama concluyó el evento afirmando que este es un día histórico para el país y que la violencia de género representa un ataque directo a los derechos humanos y a la dignidad de las personas. El compromiso nacional contra la violencia de género en Costa de Marfil se presenta como un paso crucial hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa, donde todos los ciudadanos puedan vivir sin miedo y con dignidad. La implementación de este pacto y su seguimiento serán esenciales para asegurar que las promesas hechas hoy se traduzcan en acciones efectivas que cambien la realidad de millones de mujeres y niñas en el país.