La conmemoración del quincuagésimo aniversario del golpe de Estado que marcó el inicio de la última dictadura cívico-militar en Argentina tuvo lugar en las plazas de las principales ciudades del país, donde miles de personas se congregaron para recordar a los 30.000 desaparecidos y expresar su rechazo a las políticas del actual gobierno. La jornada, impulsada por organizaciones de derechos humanos como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, reunió un amplio espectro de voces que no solo rememoraron el pasado, sino que también alzaron su voz contra la administración de Javier Milei, a quien señalaron como continuador de prácticas represivas y negacionistas.
Durante el acto central, se destacó la importancia de unir las luchas en un contexto donde las sombras del pasado vuelven a amenazar la democracia y los derechos humanos en Argentina. Los organizadores hicieron hincapié en que es fundamental recordar y reconocer la historia de aquellos que lucharon por un país más justo y soberano, subrayando que la memoria de los 30.000 no debe ser olvidada. "Conocer sus vidas, sus pensamientos y sus sueños es fundamental para seguir luchando hoy", afirmaron, haciendo eco de la necesidad de mantener viva la llama de la resistencia.
El documento final de la movilización dejó en claro que las luchas del pasado tienen un eco en el presente, donde se percibe un gobierno que, a su juicio, busca desmantelar los avances en materia de memoria, verdad y justicia. Las organizaciones manifestaron su preocupación por la negación de los crímenes de la dictadura y la falta de voluntad para abrir los archivos de la época, lo que consideran un obstáculo para la justicia y la reparación de las víctimas.
"La situación actual no es solo un reflejo de la historia, sino una repetición de los ciclos opresivos que han marcado a nuestra nación", afirmaron los oradores. El documento también hizo hincapié en que la lucha de la generación del '70 por un cambio radical aún está inconclusa, y que es responsabilidad de las nuevas generaciones retomar esas banderas en un momento en que el país enfrenta ataques desde la ultraderecha y el imperialismo.
En un análisis más profundo, se expuso que las políticas económicas implementadas por Milei son una continuación de las estrategias que favorecieron a las grandes corporaciones durante la dictadura. La administración actual, según los manifestantes, no solo busca maximizar beneficios empresariales, sino que también promueve un modelo de dependencia del imperialismo, en particular del gobierno de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Las críticas se centraron en la reforma laboral promovida por el oficialismo, que fue catalogada de "esclavista" y que, según los denunciantes, fue respaldada por fuerzas aliadas en el Congreso.
La jornada culminó con un llamado a la defensa de los derechos populares y a la organización colectiva ante un gobierno que, según los organizadores, se sostiene en la represión y en la limitación de las libertades. Se advirtió sobre el aumento de la militarización de los conflictos sociales y la persecución a quienes se oponen a las políticas del gobierno, lo que ha llevado a un clima de temor y censura en el ámbito social y político. "La historia nos enseña que la lucha por la libertad y la justicia nunca debe cesar", concluyeron, reafirmando su compromiso con la memoria y la resistencia.
En este contexto, la conmemoración del golpe de Estado se convierte en un llamado a la acción y a la reflexión sobre el presente y el futuro de la democracia en Argentina, instando a la sociedad a no olvidar y a seguir luchando por un país más justo y equitativo.



