La tensión en el seno de La Libertad Avanza se intensificó este sábado a través de las redes sociales, evidenciando las profundas divisiones que existen dentro del partido. En esta ocasión, el foco del enfrentamiento se centró en Santiago Caputo, un referente del sector digital del partido, y Martín Menem, actual presidente de la Cámara de Diputados y figura cercana a Karina Milei. Este cruce se originó tras la difusión de un post en una cuenta de Instagram conocida como @ciberperiodista, que cuestionaba al Gobierno y que, según las capturas compartidas, habría sido replicado desde un perfil atribuido a Menem.

El conflicto comenzó cuando Caputo hizo públicas las capturas de pantalla que, según él, probaban que la publicación crítica había sido redistribuida desde una cuenta vinculada a Menem. Lo que hizo que la situación cobrara relevancia fue la funcionalidad de la plataforma X, que permite abrir una ventana que muestra el origen del enlace compartido, siempre que la sesión esté activa. Esto llevó a la conclusión de que el post había sido enviado desde una cuenta asociada al presidente de la Cámara de Diputados, lo que provocó una serie de reacciones en cadena en la comunidad digital del partido.

Poco después de que se diera a conocer esta información, el perfil que había compartido la publicación fue eliminado, lo que, según Caputo, ratificaba la relación entre Menem y el contenido opositor. En su mensaje, el dirigente no dudó en utilizar un tono despectivo hacia sus adversarios dentro del partido, lo que avivó aún más el fuego de la discordia. Este tipo de ataques personales no son nuevos en la política argentina, pero en este caso reflejan una lucha interna que parece estar lejos de resolverse.

La ofensiva no se limitó a Caputo, ya que Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, otro de los actores relevantes en esta disputa, se unió al ataque. Parisini, que se ha hecho un nombre como streamer y militante libertario, se burló de lo que consideró un error de Menem, lo que profundizó el enfrentamiento entre las diferentes facciones del partido. Este tipo de confrontaciones no son aisladas; el clima de tensión ha estado presente en las últimas semanas, con intercambios de acusaciones y descalificaciones que han dejado al descubierto las rencillas internas.

Este no es un caso aislado dentro de La Libertad Avanza. En los últimos meses, las tensiones han escalado, especialmente después de que la Justicia decidiera citar a indagatoria a once usuarios de redes sociales por presuntas amenazas dirigidas a Sebastián Pareja, un dirigente cercano a Milei. Este incidente no solo tensó las relaciones entre los distintos sectores del oficialismo, sino que también evidenció la fragilidad de la unidad dentro del partido.

Además, Parisini también ha tenido un cruce con Lilia Lemoine, diputada y presidenta de la comisión de Juicio Político, quien sugirió que aquellos que no apoyaban a Pareja deberían dejar de seguir al presidente Javier Milei en las redes sociales. La respuesta de Gordo Dan fue contundente, afirmando que no tenía autoridad para expulsar a militantes del espacio libertario, lo que puso aún más de manifiesto las divisiones existentes en el oficialismo. En este contexto de fragmentación, Karina Milei ha comenzado a consolidar su influencia, tomando decisiones estratégicas que afectan directamente a los sectores de Caputo, lo que podría generar más conflictos en el futuro.

Uno de los movimientos más significativos de Milei en los últimos días fue la designación de Sebastián Pareja al frente de la Comisión Bicameral, un paso que ha sido interpretado como un intento de consolidar el poder de su sector dentro del gobierno. Esta maniobra es vista como un desafío directo a los grupos que se oponen a su liderazgo y que, como se ha visto, están dispuestos a expresar sus desacuerdos de manera pública y contundente. Con un panorama tan dividido, el futuro de La Libertad Avanza parece estar marcado por la confrontación interna y la lucha por el control político, lo que podría tener repercusiones en su capacidad para gobernar eficazmente y en la percepción pública del partido.