En un contexto de creciente preocupación, el vocero de la comunidad haitiana en Chile, William Pierre, ha expresado la necesidad de establecer un diálogo con el Gobierno chileno para obtener claridad sobre la situación de un grupo de niños haitianos declarados como inubicables. Este tema ha cobrado relevancia tras la divulgación de un borrador de informe emitido por la Contraloría del país, que reveló que 64 de los 105 menores que ingresaron al territorio chileno entre enero y octubre de 2025 no tienen un paradero conocido. Pierre subrayó que la comunidad requiere "certezas, aclaraciones y credibilidad" respecto a la investigación en curso.

Este caso ha generado un fuerte impacto tanto en la comunidad haitiana como en la opinión pública en general. La denuncia inicial, que advierte sobre la supuesta desaparición de estos menores, fue desmentida por las autoridades, quienes aseguraron que no hay evidencia de que los niños estén realmente perdidos. Sin embargo, la inquietud persiste, ya que el informe de la Contraloría también señala que esos 64 niños estaban acompañados por 12 adultos sin relación familiar, lo que ha llevado a cuestionar las condiciones de su ingreso al país.

A raíz de estas revelaciones, el jefe del Servicio Nacional de Migraciones (SERMIG), Frank Sauerbaum, decidió presentar una denuncia formal por posibles irregularidades en el proceso de llegada de estos menores. Esta denuncia se vincula con la posibilidad de que existan redes de tráfico de personas que operan en el contexto de la migración desde Haití. La gravedad de la situación ha llevado a que Pierre y otros miembros de la comunidad haitiana se sientan cada vez más vulnerables, especialmente luego de recibir informes de ciudadanos haitianos en Chile que han sido contactados para proporcionar información sobre sus visas y documentos personales, lo que ha generado una creciente desconfianza hacia el Estado.

En este sentido, Pierre afirmó que se está perdiendo la confianza en las instituciones nacionales. "Es totalmente inaceptable que haya niños en un registro estatal cuando sus padres afirman que nunca han acudido a la policía o a la fiscalía", enfatizó. Esta situación ha encendido las alarmas en la comunidad, que teme que la falta de claridad sobre el paradero de estos menores pueda desencadenar en acciones más drásticas por parte del Gobierno, como deportaciones masivas.

Por su parte, el ministro de Defensa, Fernando Barros, ha intentado calmar los ánimos al declarar que no existe evidencia de que estos niños estén desaparecidos, aunque su afirmación no ha sido suficiente para disipar el clima de incertidumbre. El jefe de la Policía de Investigaciones (PDI), Eduardo Cerna, también ha informado que se han localizado a 33 de los 64 niños mencionados, pero el hecho de que aún queden 31 sin identificar mantiene viva la preocupación en la comunidad haitiana.

La inquietud se ha intensificado con la reciente propuesta del Gobierno de José Antonio Kast, que sugiere que hospitales y colegios reporten a migrantes en situación irregular. Esta iniciativa ha sido interpretada por Pierre como un intento de facilitar las expulsiones de personas migrantes. "Hacemos un llamado al Estado de Chile: es tardío, porque sabemos que han solicitado los nombres de nuestros niños a través de centros de salud y educativos para preparar deportaciones", declaró Pierre, dejando en evidencia su desconfianza hacia las intenciones del Gobierno.

Las cifras oficiales revelan que entre 2022 y 2025, Chile ha autorizado 16.498 procesos de reunificación familiar para haitianos, la mayoría de los cuales involucran a menores. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), actualmente residen en Chile alrededor de 188.131 personas de origen haitiano, convirtiéndose en la cuarta comunidad extranjera más numerosa del país y representando el 9,8 % de la población migrante total. Esta realidad resalta la importancia de abordar con seriedad y sensibilidad la situación de los haitianos en Chile, en especial de los niños que se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema, y la necesidad de un diálogo constructivo que permita encontrar soluciones efectivas y humanitarias.