En un importante giro hacia la autonomía estatal, Colombia ha comenzado la implementación de un nuevo sistema para la emisión de pasaportes, liderado por la Imprenta Nacional. Este proceso, que se inició el miércoles, tiene como objetivo la personalización y producción de documentos de identidad con estándares más elevados de seguridad y control. La gerente de la Imprenta Nacional, Viviana León, destacó que este cambio representa una transición de un modelo de terciarización a uno de gestión estatal, respaldado por cooperación internacional y transferencia de tecnología.

El nuevo modelo se establece en un contexto marcado por la crítica del presidente Gustavo Petro hacia la anterior administración de pasaportes, que estuvo a cargo de la empresa Thomas Greg & Sons durante más de 20 años. El contrato con esta compañía fue cuestionado por el mandatario, quien argumentó la necesidad de que el Estado recuperara el control sobre la producción de este tipo de documentos. La decisión de asumir la producción de pasaportes busca no solo mejorar la seguridad de los mismos, sino también restablecer la confianza en el manejo de información sensible de los ciudadanos.

Uno de los aspectos más destacados de este nuevo modelo es la capacidad del Estado para manejar la infraestructura tecnológica involucrada en la expedición de pasaportes. León subrayó que el control estatal de estos recursos es fundamental para la protección de los datos personales, así como para garantizar una mayor trazabilidad y seguridad en el proceso de emisión. Además, se implementará un sistema de clave pública (PKI) que resulta crucial para la seguridad de los documentos electrónicos, lo que representa un avance significativo en la lucha contra la falsificación y el fraude.

Los nuevos pasaportes no solo ofrecerán un diseño renovado, sino que también incorporarán múltiples características de seguridad avanzadas. Estos incluirán la lectura mecánica y electrónica encriptada, microchips de última generación, fotografías fantasmas y tintas metálicas, así como microtextos y elementos de seguridad que reflejan la rica cultura colombiana. Según León, la Imprenta Nacional cuenta con la capacidad operativa necesaria para personalizar estos documentos cumpliendo con los estándares internacionales de seguridad, lo que asegura un producto de alta calidad.

El proceso de implementación de este nuevo modelo se llevará a cabo de manera gradual y se extenderá a lo largo de una década. Las fases incluirán la personalización, la numeración de pasaportes, la producción de componentes internos y, finalmente, la fabricación completa del documento en el país. Aunque el nuevo pasaporte comenzará a ser entregado a través de la Cancillería, se garantizará que no haya interrupciones en el servicio, ya que la expedición de los documentos actuales continuará mientras se agotan las existencias.

La polémica en torno a la expedición de pasaportes ha estado presente en Colombia desde 2023, año en que el Gobierno decidió suspender el contrato con Thomas Greg & Sons. Esta decisión desató una serie de demandas y un clima de crisis política que resultó en la renuncia de dos cancilleres. A pesar del riesgo de escasez de pasaportes, el Ejecutivo prorrogó temporalmente el contrato con la empresa mientras se implementaba el nuevo sistema de producción a cargo de la Imprenta Nacional, buscando así dar respuesta a la demanda de documentos sin afectar los derechos de los ciudadanos.