El Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores concluyó recientemente en Donostia, San Sebastián, donde se congregaron representantes de más de 60 naciones para intercambiar experiencias y debatir sobre la adaptación de las ciudades frente a una población que envejece. Este encuentro subrayó la importancia de involucrar a las personas mayores en la formulación de políticas locales, promoviendo un enfoque inclusivo que responda a las necesidades de este grupo etario en crecimiento.
Durante el congreso, Thiago Hérick de Sá, coordinador de la Red Global de Ciudades y Comunidades Amigables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacó que el próximo congreso se llevará a cabo en Singapur en 2028. En su discurso, enfatizó la necesidad de establecer compromisos claros que permitan avanzar en el movimiento por el envejecimiento saludable, sugiriendo que estos acuerdos son esenciales para mantener el impulso del trabajo colaborativo.
Amal Abou Rafeh, representante de Naciones Unidas, amplió el contexto del debate al señalar que la transición demográfica ya se encuentra en marcha, lo que demanda acciones urgentes y coordinadas. Recordó que las iniciativas que dieron origen a esta red comenzaron en Madrid en 2002, marcando el inicio de un proceso de colaboración internacional que sigue evolucionando.
La participación de América Latina fue notable en este congreso, con delegaciones provenientes de países como Costa Rica, Brasil, México, Chile y Colombia. El Ministerio de Salud de Costa Rica recibió un reconocimiento especial por su compromiso con el envejecimiento saludable, evidenciado a través de su certificación de afiliación a la red mundial de la OMS. Este reconocimiento pone de relieve los esfuerzos sostenidos del país para integrar políticas de salud pública que consideren las necesidades de la población mayor.
Patricia Morsch, asesora regional sobre envejecimiento saludable de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), explicó la importancia de un enfoque territorial adaptativo. Resaltó que, aunque las comunidades son diversas y presentan diferentes realidades, el programa de Ciudades y Comunidades Amigables se ajusta a las necesidades específicas de las personas mayores en cada contexto, lo que permite proporcionar respuestas locales efectivas.
La OPS también reafirmó su compromiso de continuar con la cooperación técnica y la formación de capacidades necesarias para expandir la red en la región. De hecho, América Latina se perfila como la región con mayor número de miembros en esta red global, superando los 1.000 previstos para 2025. La clausura del congreso dejó claro que la participación activa de las personas mayores es fundamental en la creación de respuestas públicas y comunitarias, reafirmando el envejecimiento como una oportunidad para repensar el futuro y la vida en común. Mayte Sancho, directora general del Imserso, enfatizó que este congreso representa un paso significativo hacia la transformación social, impulsando la inclusión y el respeto hacia los mayores en la planificación urbana y comunitaria.



