El presidente de China, Xi Jinping, anunció recientemente una transformación en la economía del país, enfocándose en un modelo que prioriza la demanda interna. Este cambio de rumbo se produce en un contexto donde los datos de consumo han mostrado debilidades significativas, lo que ha llevado al gobierno a replantear su estrategia económica. La información fue divulgada a través de la agencia de noticias oficial, donde se detallaron las medidas que se implementarán para revitalizar el sector de los servicios.

En su discurso, Xi Jinping destacó la importancia de modernizar y expandir el sector de servicios, promoviendo el surgimiento de más marcas de “servicios chinos”. La intención es no solo diversificar la oferta, sino también elevar la calidad y especialización de los servicios que el país ofrece, buscando posicionarse en segmentos más altos de la cadena de valor. “Haremos hincapié en el desarrollo impulsado por la demanda y utilizaremos la ciencia y la tecnología como motores de crecimiento”, afirmó el presidente, subrayando la necesidad de un enfoque más innovador y adaptado a las exigencias del mercado global.

En este contexto, el primer ministro, Li Qiang, hizo hincapié en la necesidad de adaptar la oferta de servicios a los cambios demográficos y a las preferencias de consumo de una población cada vez más diversa. Según Li, es crucial acelerar el crecimiento de los servicios tecnológicos, orientando la investigación y desarrollo hacia una mayor especialización y atención a segmentos de alto valor añadido. Este enfoque no solo busca satisfacer la demanda interna, sino también posicionar a China como un líder en el ámbito de los servicios a nivel mundial.

La estrategia de Pekín refleja un cambio significativo en su política económica, que tradicionalmente se había centrado en la inversión en infraestructura y manufactura. Este nuevo enfoque se da en un escenario donde la economía china ha enfrentado dificultades, siendo la baja demanda interna uno de los principales factores que ha contribuido a la desaceleración económica. A pesar de los esfuerzos del gobierno, las medidas implementadas hasta ahora no han logrado revertir completamente esta situación, lo que ha llevado a la necesidad de una reforma más profunda y estructural.

Un dato alarmante es que el consumo de servicios per cápita en China alcanzó apenas el 46,1% en 2025, una cifra que se encuentra muy por debajo del 70% que se registra en Estados Unidos. Esta brecha pone de manifiesto la necesidad urgente de revitalizar el sector y de fomentar un consumo más robusto y diversificado que impulse el crecimiento económico. En este sentido, el nuevo plan quinquenal de China establece como objetivo aumentar significativamente la participación del consumo de los hogares en la economía, que actualmente se sitúa en un 40%, aunque aún no se han fijado metas específicas.

Ante esta situación, se espera que las reformas en el sector servicios generen un impacto positivo en la economía, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y a crear un ambiente más propicio para el desarrollo de nuevas oportunidades de negocio. La modernización del sector no solo es un imperativo económico, sino también una respuesta a las expectativas de una población que demanda más y mejores servicios. En este sentido, el gobierno chino parece estar tomando conciencia de que el futuro económico del país dependerá en gran medida de su capacidad para adaptarse a las transformaciones del mercado global y a las necesidades de su población.