El canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, ha afirmado que no se ha discutido la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU con el gobierno de Estados Unidos, a pesar de su reciente visita a la Casa Blanca. Durante una entrevista con Canal 13, Pérez Mackenna fue contundente al señalar que la propuesta de la expresidenta no ha sido un tema de conversación, ni con Estados Unidos ni con otros países, subrayando que este asunto fue considerado cerrado por el gobierno actual. Esta declaración se produce en el marco de un contexto político en el que la figura de Bachelet ha vuelto a ganar protagonismo, pero no cuenta con el apoyo de la administración de José Antonio Kast, quien asumió la presidencia tras el mandato del progresista Gabriel Boric.
El ministro de Relaciones Exteriores chileno subrayó la intención del gobierno de no participar en la campaña electoral para la Secretaría General de la ONU. Aclaró que, aunque la administración de Kast no respaldará a Bachelet, tampoco se involucrará en la promoción de otros candidatos, reafirmando que si la exmandataria fuera elegida, recibiría su felicitación y se trabajaría con ella en el futuro. Este posicionamiento revela la complejidad de las relaciones diplomáticas y los intereses políticos en juego, especialmente considerando el trasfondo de cambio de liderazgo en Chile y la postura de su actual gobierno.
La candidatura de Bachelet ha sido respaldada por varios gobiernos de la región, incluyendo Brasil y México, lo que refleja un fuerte apoyo latinoamericano hacia su posible liderazgo en la ONU. Sin embargo, la retirada del respaldo por parte del gobierno chileno de Kast marca un giro significativo en la dinámica política, especialmente dado que su predecesor había manifestado previamente un apoyo más entusiasta. Esta situación pone de relieve las tensiones internas de la política chilena y cómo estas pueden influir en la proyección internacional del país.
Si Bachelet lograra ser elegida para suceder al actual secretario general, António Guterres, se convertiría en un hito histórico, no solo por ser la primera mujer en liderar la ONU, sino también por ser la segunda persona de América Latina en ocupar dicho cargo. El mandato de Guterres culminará el 31 de diciembre de 2026, lo que deja un espacio crucial para que nuevos líderes emergen en el ámbito internacional. La trayectoria de Bachelet, caracterizada por su compromiso con los derechos humanos y la justicia social, la posiciona como una figura relevante en el escenario global, aunque la falta de apoyo de su propio país podría complicar su camino.
Es fundamental tener en cuenta los antecedentes de la política exterior chilena, que ha fluctuado entre gobiernos de diferentes ideologías. La administración de Kast, de tendencia conservadora, ha optado por distanciarse de las políticas de su predecesor, lo que podría interpretarse como un intento de marcar una nueva dirección en la política exterior chilena. Este cambio también puede ser visto como parte de un fenómeno más amplio en la región, donde las elecciones y cambios de liderazgo han llevado a modificaciones en las alianzas y en la forma en que los países abordan las cuestiones internacionales.
En conclusión, la situación de la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU es un reflejo de las tensiones políticas internas en Chile, así como de las interacciones diplomáticas en el continente. Mientras que su candidatura cuenta con el respaldo de varios países latinoamericanos, la falta de apoyo del actual gobierno chileno podría presentar obstáculos significativos. El desenlace de este escenario dependerá de múltiples factores, incluyendo las respuestas de los otros países involucrados y la capacidad de Bachelet para consolidar una coalición sólida que respalde su postulación a nivel internacional.



