La situación económica de Bulgaria ha tomado un giro inesperado, ya que la Comisión Europea (CE) ha decidido abrir un expediente al país por déficit excesivo, apenas cinco meses después de su incorporación a la eurozona. El déficit previsto se sitúa en un 3,5 % para el año 2025 y un alarmante 4 % para el presente año, una cifra que supera el límite del 3 % establecido por el pacto de estabilidad de la Unión Europea.

El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, fue el encargado de comunicar esta noticia en una reunión del Consejo de Ministros que fue retransmitida por televisión. Radev anunció que el próximo 3 de junio se hará oficial el inicio del procedimiento por parte de la CE, lo que implica que Bulgaria estará bajo un régimen de supervisión más estricto en cuanto a sus finanzas públicas. Esta situación pone de manifiesto la fragilidad económica del país, que, a pesar de haber cumplido con los criterios necesarios para ingresar a la eurozona, ahora enfrenta serias preocupaciones sobre su sostenibilidad fiscal.

El contexto de esta crisis fiscal se remonta a la entrada de Bulgaria en la eurozona en enero de este año, un acontecimiento que fue celebrado como un avance significativo para la economía del país. Sin embargo, los datos recientes han revelado un panorama desalentador. Según la CE, el déficit alcanzó el 3,5 % en 2025, con proyecciones que indican un aumento al 4,1 % para este año y un 4,3 % para el siguiente. Estos números sugieren que la economía búlgara no solo está lejos de equilibrarse, sino que también podría estar desbordando los límites que se consideraban aceptables para su integración en la eurozona.

Radev, en su intervención, aprovechó la oportunidad para criticar a los gobiernos anteriores, señalando que habían presentado informes económicos que no reflejaban la realidad. Acusó a estos gobiernos de manipular los datos, lo que llevó a la CE a una evaluación errónea de la situación fiscal del país. “Ahora llega el momento de las preguntas difíciles”, afirmó Radev, sugiriendo que la CE indagará sobre las inconsistencias en los informes económicos presentados en el pasado.

No es la primera vez que Radev expresa sus dudas sobre la capacidad de Bulgaria para sostener su posición dentro del euro. En 2025, cuando aún era presidente, propuso la celebración de un referéndum sobre la entrada del país en la eurozona, argumentando que Bulgaria no estaba listo para asumir tal compromiso. Este comentario resuena ahora con más fuerza, dado el deterioro de las finanzas públicas que enfrenta el país.

El anterior gobierno búlgaro, que finalizó su mandato en mayo, defendió que el déficit proyectado del 3,5 % para 2025 incluía un gasto en defensa que no debería contabilizarse a efectos de evaluación del cumplimiento del tope establecido por la CE. Este argumento, sin embargo, no ha logrado calmar las preocupaciones en Bruselas, donde las autoridades ven un riesgo creciente en la tendencia fiscal de Bulgaria. La situación se complica aún más por la inestabilidad política que ha caracterizado al país en los últimos años, con ocho gobiernos distintos en un lapso de cinco años, lo que ha generado incertidumbre y desconfianza en los mercados.

A medida que se acerca la fecha del anuncio oficial por parte de la CE, la presión sobre Bulgaria se intensifica. Las autoridades deberán presentar un plan de acción sólido para abordar el déficit y demostrar su compromiso con los principios fiscales de la UE. La respuesta del gobierno búlgaro a este desafío será crucial no solo para su reputación internacional, sino también para la estabilidad económica y política interna del país. La próxima semana será un momento clave para Bulgaria, ya que el futuro de su política económica y su posición dentro de la eurozona penden de un hilo.