La Comisión Europea ha manifestado su preocupación por el futuro de la industria marítima en la Unión Europea, advirtiendo sobre el riesgo de perder la capacidad de construir barcos propios en un plazo de veinte años si no se implementa un plan adecuado. Actualmente, el sector europeo es responsable del 97% de la producción global de cruceros y del 67% de los buques rompehielos, sin embargo, la creciente competencia de países asiáticos podría amenazar su liderazgo en el mercado.
Para hacer frente a estos desafíos, se han presentado dos estrategias que buscan fortalecer tanto la construcción naval como el transporte marítimo, además de modernizar los puertos en la región. Un aspecto central de estas iniciativas es posicionar a la Unión Europea como un referente en tecnología marítima avanzada y servicios globales, al mismo tiempo que se protege su autonomía económica. Estas propuestas requieren la aprobación del Parlamento Europeo y del Consejo, y están diseñadas para movilizar recursos de programas existentes como el ‘Mecanismo Conectar Europa’ y el ‘Fondo de Innovación’, así como del futuro Fondo Europeo de Competitividad.
La primera iniciativa, conocida como ‘Estrategia Industrial Marítima de la UE’, responde a la creciente competencia y a los riesgos asociados a la fabricación de barcos. Esta estrategia promueve la creación de una Alianza de Cadenas de Valor Industriales Marítimas que facilite la colaboración entre astilleros, empresas y fabricantes de equipos. Entre sus objetivos se incluye la aceleración del desarrollo de tecnologías clave, como la construcción naval avanzada y la producción de buques para la energía eólica marina. Además, se busca aumentar la capacidad productiva europea y mejorar la formación laboral en el sector naval, incluyendo la fabricación de ferris de uso civil y militar.



