En la reciente licitación del 10 de junio, el Tesoro nacional presentó tres nuevos bonos duales CER–TAMAR, con vencimientos programados para diciembre de 2028, diciembre de 2029 y junio de 2030. Estos nuevos instrumentos se suman a otros dos bonos duales CER–TAMAR ya existentes, totalizando cinco opciones disponibles para los inversores. Este movimiento del gobierno argentino busca diversificar las alternativas de inversión en un contexto económico incierto y con un horizonte electoral que promete ser turbulento.

Los bonos duales CER–TAMAR son percibidos por el mercado como bonos vinculados a la inflación con una opción adicional que permite a los inversionistas beneficiarse de la tasa TAMAR. Esto implica que, al compararlos con otros bonos CER sin esta opción, los primeros suelen cotizar con un descuento en su Tasa Interna de Retorno (TIR). A medida que el valor de la opción TAMAR aumenta, también se incrementa el descuento aplicado, haciendo que estos instrumentos sean más atractivos en ciertas condiciones económicas.

Una cuestión central que surge es: ¿en qué condiciones los bonos duales pueden ofrecer rendimientos superiores a sus pares CER? La respuesta radica en la cláusula TAMAR. Si la tasa promedio TAMAR durante la vida del bono se mantiene por encima de un umbral específico, el bono activa su componente TAMAR, lo que resulta en un rendimiento mayor al que ofrece el ajuste por CER. En términos simples, cuanto más elevada sea la TAMAR en comparación con la inflación, mayor será el atractivo de esta opcionalidad.

Es importante destacar que estos bonos tienen un considerable potencial de crecimiento en un escenario donde las tasas reales se tornan positivas, es decir, cuando la tasa TAMAR supera a la inflación. Desde las elecciones legislativas de 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha estado en un proceso de acumulación de reservas, mientras que la estabilidad cambiaria ha predominado en los últimos meses. Sin embargo, las tasas reales han permanecido en terreno negativo, lo que plantea interrogantes sobre el futuro económico del país.

El gobierno ha mostrado determinación en ajustar las condiciones monetarias cuando percibe que la estabilidad cambiaria está en peligro, priorizando la contención de posibles presiones inflacionarias. En este contexto, se anticipa que el calendario electoral de 2027 podría generar un aumento en la volatilidad política y financiera, lo que hace que la cobertura que ofrecen los bonos vinculados a la TAMAR sea aún más atractiva para los inversores que buscan protegerse ante posibles tensiones.

Para analizar los posibles escenarios futuros, se pueden delinear tres perspectivas. El Escenario A considera que las tasas reales permanecen en niveles negativos similares a los actuales, lo que significa que la opción TAMAR no se activará y el rendimiento del bono dependerá únicamente de su ajuste CER. El Escenario B plantea una convergencia hacia tasas reales neutrales, cerca del 0%, mientras que el Escenario C prevé tasas reales positivas, promediando el 4,2%, que es el escenario más favorable para los bonos duales, maximizando el valor de la cláusula TAMAR.

En conclusión, los bonos duales CER–TAMAR se presentan como una herramienta valiosa para los inversores que buscan proteger su capital en un entorno de incertidumbre económica, especialmente en el contexto preelectoral. Al garantizar un ajuste por inflación como mínimo, estos instrumentos permiten a los inversores no solo resguardar su capital, sino también beneficiarse de posibles aumentos en un escenario de estrés monetario. No obstante, es fundamental que los inversores analicen cuidadosamente estos instrumentos, ya que su alta duración implica que cambios en las condiciones del mercado pueden provocar fluctuaciones significativas en sus precios, introduciendo un nivel de volatilidad que no debe ser subestimado.