El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se encuentra en un momento decisivo mientras su estado de salud parece mejorar. Según los médicos del hospital DF Star de Brasilia, Bolsonaro podría ser trasladado fuera de la unidad de cuidados intensivos en un plazo de 24 horas, siempre y cuando continúe con su evolución positiva. Esta noticia se produce en un contexto de creciente atención sobre su situación legal y médica, ya que la Fiscalía General de la República ha expresado su apoyo a que el ex mandatario cumpla el resto de su condena en arresto domiciliario.
La información proporcionada por el equipo médico indica que Bolsonaro, de 71 años, se encuentra clínicamente estable y bajo tratamiento con antibióticos intravenosos, además de recibir apoyo intensivo y fisioterapia respiratoria y motora. Su ingreso a la unidad de cuidados intensivos fue necesario después de que experimentara fiebre alta, baja saturación de oxígeno, escalofríos y vómitos, lo que llevó a un diagnóstico de neumonía bacteriana bilateral ocasionada por un episodio de broncoaspiración. Desde que fue trasladado de urgencia el 13 de marzo desde la prisión de Papuda, su situación ha sido monitoreada de cerca por los médicos.
La reciente decisión de la Fiscalía, firmada por el fiscal general Paulo Gonet, representa un cambio significativo en la postura del sistema judicial respecto a Bolsonaro. En un documento enviado al Supremo Tribunal Federal (STF), Gonet argumentó que la salud del ex presidente lo expone a riesgos inminentes y que su familia puede ofrecer el cuidado necesario que no se garantiza en un entorno penitenciario. Esta nueva postura surge a pedido del juez Alexandre de Moraes, quien es el encargado de resolver la situación en los próximos días, lo que podría abrir la puerta a un cambio en el régimen de detención de Bolsonaro.
Cabe destacar que la postura de la Fiscalía contrasta con la historia reciente del caso, donde los abogados de Bolsonaro han intentado sin éxito obtener el arresto domiciliario por motivos humanitarios desde su ingreso a prisión en noviembre del año pasado. A pesar de las solicitudes formuladas ante el STF, todas fueron rechazadas, y el tribunal incluso negó una petición similar hace apenas tres semanas, citando un intento previo de manipulación de la tobillera electrónica que el ex presidente debía usar, lo cual fue considerado como un intento de fuga.
Los problemas de salud que ha enfrentado Bolsonaro están vinculados a un atentado que sufrió en septiembre de 2018, durante un acto de campaña en Juiz de Fora, que le dejó secuelas digestivas permanentes. Estos problemas han derivado en episodios recurrentes de hipo, mareos y vómitos, y en los últimos meses la situación se ha agravado, culminando en la actual neumonía. Desde su encarcelamiento, ha sido hospitalizado en varias ocasiones, incluso en enero pasado, cuando se le realizaron pruebas neurológicas tras una caída en su celda.
El contexto legal de Bolsonaro es complejo. El 11 de septiembre de 2025, el STF lo condenó a 27 años y tres meses de prisión por liderar una conspiración golpista tras su derrota en las elecciones de 2022 ante el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva. A medida que su situación médica mejora, la atención se centra no solo en su salud, sino también en las implicaciones de su posible cambio a arresto domiciliario y en cómo esto podría influir en el panorama político brasileño.



