En un contexto de caída en la producción de gas natural, el Gobierno boliviano, liderado por Rodrigo Paz, ha decidido abrir un diálogo con Petrobras, la gigante petrolera brasileña, para explorar la posibilidad de ampliar sus operaciones en el sector hidrocarburífero del país. Este anuncio fue realizado por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, quien compartió la noticia a través de su cuenta en la red social X, destacando la importancia de establecer "mesas técnicas" que faciliten el desarrollo energético de Bolivia.
La reunión entre los representantes bolivianos y la presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, se llevó a cabo en Brasil y se inscribe dentro de un marco más amplio de cooperación regional. De hecho, esta iniciativa es el resultado de un acuerdo alcanzado por los presidentes Rodrigo Paz y Luiz Inácio Lula da Silva en una cumbre del Mercosur celebrada la semana pasada en Paraguay. Este encuentro subraya el compromiso de ambos países de trabajar en conjunto para revitalizar el sector energético, que ha enfrentado desafíos significativos en los últimos años.
Durante la reunión, también estuvieron presentes otros ministros bolivianos, como los de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora, y de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza. Junto a ellos, el presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastian Daroca, contribuyó a definir las bases de las mesas técnicas que se implementarán para negociar la mayor participación de Petrobras en la producción de hidrocarburos en Bolivia. Según el comunicado oficial, Petrobras ha manifestado su disposición para colaborar en una agenda abierta que promueva el desarrollo del sector.
En este sentido, las negociaciones para incrementar la extracción de gas natural en Bolivia y la exportación de este recurso hacia Brasil se iniciaron en enero de este año, durante una visita oficial del presidente Paz a Brasilia. Desde entonces, ambas naciones han buscado formas de intensificar su cooperación energética, un aspecto que Lula ha destacado como crucial, especialmente en un contexto global marcado por tensiones que afectan el suministro y la disponibilidad de combustibles.
Petrobras, que en su apogeo llegó a ser responsable del 60% de la producción de gas natural en Bolivia, actualmente opera alrededor del 25% de la producción total. Esta disminución en la participación ha coincidido con la caída de la producción de gas en el país andino, que alguna vez fue un pilar fundamental de su economía, especialmente con las exportaciones hacia Brasil y Argentina. Sin embargo, desde septiembre de 2024, Bolivia ha cesado la exportación de gas natural hacia el mercado argentino, lo que ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad del sector energético.
La producción de gas en Bolivia ha disminuido drásticamente, pasando de un volumen histórico de 61 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) a niveles preocupantes que han llevado al Gobierno a buscar alternativas y socios estratégicos que permitan revertir esta tendencia. En este contexto, la relación con Petrobras se presenta como una oportunidad crucial para reactivar la producción y asegurar un abastecimiento constante, tanto a nivel interno como para la exportación. La llegada de nuevas inversiones y la posibilidad de modernizar infraestructuras son aspectos que se espera puedan surgir de estas mesas técnicas, marcando un nuevo rumbo para el sector hidrocarburífero boliviano.



