Bolivia se encuentra a pocas semanas de llevar a cabo las elecciones regionales programadas para el próximo 22 de marzo, un evento que definirá el panorama político del país para los próximos cinco años.
Más de 34.000 candidatos se han inscrito para competir por más de 5.000 cargos locales, que incluyen gobernadores, alcaldes y asambleístas. Este proceso electoral, el primero tras la caída del Movimiento Al Socialismo (MAS) que dominó la política nacional durante dos décadas, se presenta con un contexto de fragmentación y diversidad de propuestas.
Carlos Saavedra, analista político, destaca que la era de polarización entre oficialistas y opositores ha dado paso a una dispersión de candidaturas y un aumento de liderazgos locales. La campaña se centra también en la promesa del presidente Rodrigo Paz de implementar un modelo de redistribución de recursos, basado en el concepto “50/50”, que busca mayor autonomía y descentralización, aunque aún no se han presentado detalles concretos sobre su aplicación. Este nuevo enfoque podría representar un cambio significativo en la gestión política, especialmente en regiones como Santa Cruz, donde se disputan candidaturas clave que influirán en el equilibrio de poder nacional.



