Bolivia enfrenta uno de los mayores desafíos logísticos de América Latina, con un 18% del valor de sus productos destinado a cubrir costos de transporte y distribución. Esta cifra se sitúa por encima del promedio regional, que es del 14%, lo que limita la capacidad del país para competir en el mercado internacional. Esta situación ha sido un obstáculo persistente para el crecimiento del sector productivo boliviano, que busca integrarse de manera más efectiva a la economía latinoamericana y global.
En este contexto, el gobierno de Bolivia ha tomado medidas concretas para abordar esta problemática, organizando una cumbre centrada en la creación de una política nacional de ferrocarriles. Este evento, celebrado el 8 de abril de 2026 en Santa Cruz de la Sierra, reunió a más de un centenar de participantes, incluidos empresarios, diplomáticos, representantes de organismos multilaterales y autoridades gubernamentales. La cumbre, titulada "Bolivia: corazón de integración latinoamericana – Política nacional de ferrocarriles", se enmarca en un esfuerzo por impulsar una infraestructura ferroviaria que facilite el comercio y la conectividad en la región.
La participación de instituciones como el Banco de Desarrollo de América Latina y el Banco Interamericano de Desarrollo subraya la importancia de contar con un apoyo técnico y financiero robusto para la ejecución de proyectos estratégicos. La directora de la Unidad Técnica de Ferrocarriles (UTF), Cynthia Aramayo, expuso la situación crítica de la logística en Bolivia y cómo esta impacta negativamente en la competitividad de los bienes bolivianos en el extranjero. Según Aramayo, el ferrocarril representa una alternativa viable que podría reducir costos de transporte por tonelada, aumentar la capacidad de carga y disminuir la huella de carbono en comparación con el transporte por carretera.
Una de las ideas centrales que emergió de la cumbre es que el transporte ferroviario no debe ser visto como un competidor del transporte por carretera, sino como un complemento necesario. Según las declaraciones de Aramayo, el tren podría aprovechar las cargas que llegan por camión, lo que ampliaría la cadena de suministro sin eliminar ningún eslabón. Esta visión ha sido respaldada por otros expertos presentes en el evento, quienes abogan por una integración más fluida entre ambos modos de transporte, con el fin de reducir la resistencia de los operadores de camiones a la expansión del sistema ferroviario.
La interconexión territorial se destacó como uno de los temas más relevantes durante el encuentro. Bolivia tiene fronteras con Chile, Brasil, Paraguay, Argentina y Perú, y su capacidad para exportar depende en gran medida de la existencia de corredores logísticos que atraviesen estas fronteras hacia puertos de salida. Sin una red ferroviaria eficaz, el país se ve obligado a depender casi exclusivamente del transporte por carretera, lo que incrementa los costos y los tiempos de entrega, afectando la competitividad de sus productos en el exterior.
El sector agropecuario, uno de los pilares de la economía boliviana, tuvo una participación activa en la cumbre. El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) enfatizó la necesidad de mejorar la infraestructura de transporte y diversificar las opciones logísticas para recuperar competitividad en el comercio internacional. Este sector moviliza una amplia gama de productos, como oleaginosas y proteínas, que requieren un acceso eficiente a los puertos regionales. La distancia entre los centros productivos y los puntos de salida actuales es un factor crítico que afecta los márgenes de ganancia, lo que hace urgente la implementación de soluciones logísticas más efectivas.
Desde el ámbito empresarial y consultivo, se coincidió en que la modernización del sistema ferroviario es un paso fundamental para transformar la realidad logística de Bolivia. La construcción de una infraestructura ferroviaria sólida no solo beneficiará al sector agropecuario, sino que también tendrá un impacto positivo en otros sectores de la economía. Por lo tanto, la cumbre sobre ferrocarriles se erige como un hito en el camino hacia una Bolivia más integrada y competitiva en el mercado regional, abriendo nuevas oportunidades para el desarrollo económico del país.



