En un contexto de creciente tensión social, las autoridades bolivianas han puesto en marcha una operación conjunta entre la Policía y las Fuerzas Armadas con el objetivo de desbloquear las principales carreteras que han sido obstruidas por manifestantes en la región andina. Desde hace más de una semana, sectores campesinos han llevado a cabo movilizaciones exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz, lo que ha generado un impacto significativo en la movilidad y el abastecimiento de bienes esenciales en la capital, La Paz.
La operación, denominada 'Corredor humanitario', mobiliza a aproximadamente 2.500 efectivos policiales y 1.000 militares, quienes comenzaron su despliegue en la mañana de este sábado. Según declaraciones de los altos mandos de seguridad, la intención de esta acción es clara: restablecer la libre circulación de personas y bienes, permitiendo que alimentos, medicamentos, y otros suministros críticos ingresen a la ciudad, así como facilitar el retorno de turistas que se encuentran varados en diversas regiones del país.
El comandante de la Policía, Mirko Sokol, hizo un llamado a los manifestantes para que depongan su resistencia y colaboren con las autoridades en la tarea de desbloquear las vías de manera pacífica. En sus palabras, enfatizó que no se busca un enfrentamiento, sino cumplir con el deber de garantizar el orden y la seguridad establecidos por la Constitución. Esta postura refleja la intención del gobierno de abordar la situación con un enfoque más conciliador, aunque el clima de descontento social se mantiene latente.
A nivel nacional, se han reportado alrededor de 50 puntos de bloqueo que afectan la conectividad terrestre, con La Paz siendo la región más impactada desde que comenzaron los cortes de ruta el 6 de mayo. Entre las carreteras que se prevé despejar se encuentra la que conecta La Paz con Oruro, una vía crucial que también da acceso a Perú a través de la famosa localidad de Copacabana, situada a orillas del lago Titicaca. La reactivación de estos caminos es vital para restablecer la normalidad y evitar un mayor desabastecimiento en la región.
En cuanto al rol de las Fuerzas Armadas, el comandante Víctor Hugo Balderrama aseguró que su presencia en el operativo es únicamente de apoyo y que no se emplearán armas de fuego, sino que estarán disponibles solo agentes químicos en caso de que sea necesario. Esta decisión busca minimizar la posibilidad de un enfrentamiento violento, aunque la situación sigue siendo delicada y requiere un manejo cuidadoso para evitar escaladas de violencia.
Las protestas han sido impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos de La Paz 'Tupac Katari', que demandan cambios sustanciales en la gestión del gobierno y la renuncia del presidente Paz, a quien acusan de no poder resolver los problemas que aquejan al país. A medida que se intensifican estas movilizaciones, una marcha de seguidores del exmandatario Evo Morales se dirige hacia la sede del Gobierno, con la intención de presentar sus reclamos y exigir cambios.
La situación en La Paz se ha vuelto crítica, con la imposibilidad de tránsito hacia el interior del país, Chile y Perú, generando un estado de emergencia en el abastecimiento de alimentos y combustibles. Los hospitales de La Paz y la vecina El Alto enfrentan serias dificultades debido a la falta de insumos médicos, como oxígeno, que son vitales para la atención de pacientes. El gobierno ha manifestado que, hasta el momento, los bloqueos han provocado la muerte de varias personas, un hecho que agrava aún más la crisis social y política en el país. Con el inicio de esta operación, el gobierno busca una salida a este conflicto que ha captado la atención nacional e internacional y que pone a prueba la capacidad de diálogo y resolución de crisis del actual liderazgo boliviano.


