El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha expresado su firme desacuerdo con el reciente acuerdo-marco suscrito entre Israel y Líbano, al que ha calificado de "gran error". En una declaración contundente, Ben Gvir anunció su intención de solicitar, de manera formal, al primer ministro Benjamin Netanyahu la convocatoria urgente de una reunión del Consejo de Ministros para discutir y rechazar este pacto, marcando así una clara oposición desde su cargo en el gabinete israelí.

El ultraconservador Ben Gvir no escatimó en críticas hacia el acuerdo, argumentando que, aunque Israel mantiene el control sobre gran parte de su territorio, la realidad en Líbano no es tan sencilla. "El Estado del Líbano no tiene la capacidad ni la voluntad de desarmar a Hezbolá", advirtió, subrayando la influencia significativa que esta milicia chií tiene dentro del gobierno libanés. De hecho, el ministro señaló que existen ministros en el gobierno de Beirut que están vinculados a Hezbolá, lo que, según su perspectiva, complica aún más la situación de seguridad en la región.

Ben Gvir ha manifestado que ha estado trabajando activamente durante semanas en contra de este acuerdo, insistiendo en que la única forma efectiva de garantizar la seguridad de Israel radica en la fuerza militar. "No se puede depositar confianza en que el Líbano se deshaga de las armas de Hezbolá. Solo las Fuerzas de Defensa de Israel tienen la capacidad para acabar con esta amenaza; nadie más lo hará por nosotros", concluyó, dejando claro su enfoque militarista respecto a la seguridad nacional.

Las declaraciones de Ben Gvir se producen en un contexto internacional tenso, justo antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contactara a su par libanés, Joseph Aoun, para felicitarlo por el acuerdo alcanzado. Trump aseguró al presidente Aoun que su administración "no escatimará esfuerzos" para garantizar la "soberanía e independencia" de Líbano, un respaldo que contrasta notablemente con la posición de Ben Gvir.

Por su parte, el presidente Aoun expresó su agradecimiento por el apoyo de la Casa Blanca y reafirmó el compromiso de su gobierno de implementar el acuerdo marco. Sin embargo, también hizo un llamado formal a Estados Unidos para que actúe como garante del pacto, solicitando medidas concretas para evitar violaciones y, al mismo tiempo, instó a Washington a presionar a Israel para que complete su retirada de los territorios ocupados en el sur de Líbano. Este pedido refleja la delicada situación política y militar en la región, donde la desconfianza entre las partes es palpable.

El enfrentamiento de opiniones entre Ben Gvir y Aoun sobre el acuerdo pone de relieve la complejidad de las relaciones entre Israel y Líbano, y cómo las decisiones políticas pueden tener repercusiones significativas en el terreno. Mientras Israel busca mantener su posición de seguridad mediante la fuerza, Líbano intenta consolidar su soberanía a través de acuerdos diplomáticos. Este contraste en las perspectivas señala un futuro incierto en la región, donde la paz parece aún lejana ante las tensiones persistentes que caracterizan la historia reciente entre ambos países.