El primer ministro de Bangladesh, Tarique Rahman, pidió ante la Asamblea General de Naciones Unidas el retorno “seguro y temprano” a Birmania de más de 1.200.000 rohingyas desplazados por la fuerza. El mandatario advirtió que la recepción de esa población genera una presión “incalculable” sobre los recursos, el medio ambiente, la seguridad y las comunidades locales de su país.

“Bangladesh ha acogido a más de 1.200.000 desplazados forzados, rohingyas de Birmania”, afirmó Rahman durante su intervención. Según explicó, la situación afecta de manera significativa a las capacidades del país y a las comunidades que reciben a las personas desplazadas.

El primer ministro sostuvo que “la fuente y el origen de la crisis rohingya radica en Birmania” y que, por esa razón, la solución también debe encontrarse allí. “La única solución a este problema es un retorno seguro y temprano de los rohingyas desplazados a su tierra, Birmania”, señaló.

Para alcanzar una salida duradera, Rahman reclamó “un apoyo efectivo y contundente de Naciones Unidas y la comunidad internacional” que permita avanzar en ese sentido. También solicitó que continúe la asistencia destinada a los rohingyas desplazados mediante programas de ayuda vital, al menos hasta que puedan ser repatriados a Birmania.

“Si la comunidad internacional no puede garantizar que se haga justicia para el pueblo rohingya desplazado, esto podría transformarse en una crisis humanitaria en un futuro no muy lejano”, alertó el mandatario bangladesí. De ese modo, expuso ante la Asamblea General la preocupación de Bangladesh por el impacto prolongado de la permanencia de los rohingyas desplazados y volvió a plantear su regreso a Birmania como respuesta a la crisis.